Mutxamel estrena su nuevo Reglamento de Control Interno
El Ayuntamiento de Mutxamel aprueba definitivamente su nuevo Reglamento de Control Interno, que endurece la vigilancia sobre la gestión de fondos públicos y contratos.
El Ayuntamiento de Mutxamel ya tiene nuevo Reglamento de Control Interno, una norma que marca las reglas del juego para vigilar cómo se gastan y gestionan los fondos municipales. El pleno municipal dio luz verde definitiva a este expediente, que busca profesionalizar y blindar la gestión económica frente a posibles irregularidades, asegurando que cada euro se mueva con luz y taquígrafos.
Datos clave
- Objeto
- Regulación del control de gestión económica
- Ámbito
- Ayuntamiento y organismos dependientes
- Modalidad
- Función interventora y control financiero
- Destino informe
- Pleno municipal y Tribunal de Cuentas
El control interno no es solo un trámite, sino el sistema por el cual la Intervención General del municipio se asegura de que todas las actuaciones económicas cumplen estrictamente con la legalidad. Este nuevo marco normativo se apoya en dos pilares: la función interventora, que supervisa los gastos y pagos antes de que se produzcan, y el control financiero, que audita el funcionamiento de los servicios para garantizar que primen la eficiencia y la sostenibilidad.
El reglamento detalla procesos clave como la fiscalización previa, es decir, el examen necesario de cualquier gasto antes de que se autorice. Además, define qué ocurre cuando hay discrepancias entre los gestores municipales y los interventores: si estos últimos presentan un reparo porque ven problemas de fondo o forma, el asunto deberá elevarse para su resolución, evitando que el proceso siga adelante sin la debida corrección.
Un punto relevante es la fiscalización limitada previa, una modalidad que permite agilizar ciertos trámites sin perder el rigor. Aun así, el interventor conserva la facultad de realizar auditorías posteriores, asegurando que, a la larga, el control sobre el presupuesto general consolidado alcance el 100 por cien mediante un análisis de riesgos constante.
El documento también establece las obligaciones del personal controlador, enfatizando el deber de sigilo y la responsabilidad de poner en conocimiento de las autoridades cualquier indicio de infracción administrativa o contable. Los informes definitivos de estas actuaciones ya no se quedan en un cajón, sino que se remitirán obligatoriamente al pleno, a los gestores afectados y al Tribunal de Cuentas.
Finalmente, el reglamento incluye un extenso anexo técnico que detalla cómo fiscalizar desde contratos de obras y servicios hasta subvenciones y encargos a medios propios. Se trata de un libro de instrucciones para que la gestión sea, ante todo, eficaz.
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