Declarado desastre natural el incendio de Huelva y Sevilla
Ver las 42 ayudas abiertas en Andalucía →La Junta de Andalucía declara desastre natural el incendio que calcinó 33.000 hectáreas en Huelva y Sevilla, buscando agilizar las ayudas para los afectados.
El incendio que el pasado 6 de agosto calcinó el entorno de Raboconejo en Niebla ha dejado tras de sí un panorama desolador que la Junta de Andalucía ha reconocido oficialmente como desastre natural. El fuego, que se extendió durante quince días hasta su extinción el 21 de agosto, ha terminado por borrar 33.000 hectáreas de superficie forestal y agraria repartidas entre diez términos municipales de Huelva y uno de Sevilla.
Datos clave
- Superficie quemada
- 33.000 hectáreas
- Municipios afectados
- 11 (10 en Huelva, 1 en Sevilla)
- Ganadería afectada
- 38 explotaciones
- Colmenas perdidas
- 1.500 (solo en zona de Valverde)
- Extinción
- 21 de agosto de 2026
Berrocal ha sido el municipio más castigado, perdiendo casi un 62 por ciento de su territorio, seguido por Escacena del Campo y Niebla, con cerca de un tercio de su superficie quemada cada uno. Esta declaración, adoptada por el Consejo de Gobierno el 31 de agosto, busca ahora abrir la mano con la burocracia para que las ayudas lleguen con mayor agilidad a las explotaciones afectadas.
La magnitud del daño es total. La ganadería extensiva, que depende de la cubierta vegetal perdida, sufre un golpe directo que compromete incluso la próxima campaña de montanera del cerdo ibérico. Se tiene constancia de 38 explotaciones ganaderas afectadas, principalmente de vacuno y equino.
El sector apícola es otro de los grandes damnificados. Solo en la zona de Valverde del Camino, se han perdido unas 1.500 colmenas entre la calcinación directa y la desaparición del soporte floral necesario para que las abejas sobrevivan.
La fauna no ha salido mejor parada. La fragmentación de hábitats ha afectado a 34 cotos de caza, 27 en Huelva y 7 en la provincia de Sevilla, dejando a las poblaciones animales sin alimento ni refugio, lo que ha provocado una alta mortalidad directa.
Los daños llegan incluso al agua. La cuenca del embalse del Corumbel figura como la acción prioritaria de intervención debido a la posible contaminación por escorrentías tras las futuras lluvias otoñales.
La red de caminos y los cerramientos ganaderos presentan daños estructurales graves. Muchos pasos de agua y firmes de tierra han quedado intransitables, complicando el acceso a las fincas que aún intentan evaluar el alcance total de las pérdidas.
La administración busca ahora agilizar las líneas de subvención existentes. El objetivo es que la burocracia no sea otro incendio más para los titulares de las explotaciones dañadas.
Es una emergencia enorme.
Habrá que ver cómo se traducen estas medidas de simplificación en el día a día de los agricultores y ganaderos que han visto cómo su medio de vida se reducía a cenizas en apenas dos semanas.
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