La central térmica de Maó ajusta su autorización ambiental
La central térmica de Maó aumenta su capacidad de vertido de agua desalinizada y actualiza su inventario de residuos peligrosos. Los nuevos límites ya figuran en la autorización ambiental integrada.
La central térmica de Maó actualiza sus permisos medioambientales con cambios significativos en la gestión de residuos y el vertido de aguas residuales. El Govern balear ha formalizado esta modificación no sustancial para la planta, operada por GESA, que ahora debe ajustarse a nuevos límites operativos y de almacenamiento.
Datos clave
- Residuos peligrosos
- 2.131,64 toneladas/año
- Rechazo desalinizadora
- 75.000 metros cúbicos anuales
- Plazo adaptación
- 31 de diciembre de 2028
- Almacenamiento
- Máximo de 6 meses
El cambio más llamativo es el aumento en el rechazo máximo anual de la planta desalinizadora de aguas depuradas. La autorización pasa de un límite de 47.500 metros cúbicos anuales a 75.000, manteniendo los caudales instantáneos máximos en 38 metros cúbicos por hora y 380 por día.
La lista de residuos peligrosos autorizados ha sido revisada al detalle. La estimación anual para la instalación asciende ahora a 2.131,64 toneladas. Entre los residuos con cantidades específicas destacan los 600 toneladas anuales de hidrocarburos, 500 toneladas de lodos de fondos de tanques, 300 toneladas de aceites minerales no clorados y otras 300 toneladas de lodos de separadores de agua.
La resolución también impone normas estrictas sobre el almacenamiento temporal de estos residuos peligrosos. El plazo máximo de permanencia en las instalaciones es de seis meses, contando desde el inicio del depósito en jaulas o contenedores, y obliga a una identificación rigurosa de cada zona de acopio.
En cuanto a las aguas desmineralizadas, la planta debe asegurar que el rechazo de su planta de ósmosis se mantenga en un pH de entre 7 y 8 unidades. Se establecen excepciones puntuales para los parámetros de cloruros y conductividad, siempre que no perjudiquen el funcionamiento de la depuradora de Maó.
La empresa tiene hasta el 31 de diciembre de 2028 para adaptar su concesión de uso de agua depurada de la EDAR Maó-Es Castell a las nuevas exigencias estatales. La resolución, firmada por Maria Paz Andrade, agota la vía administrativa y fija los plazos habituales de un mes para recursos de reposición o dos meses para la vía contenciosa.
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