Luz verde a la nueva delimitación de Meaka y los secaderos en Morga
La Diputación de Bizkaia valida el plan de Morga para ampliar el núcleo de Meaka y regular la instalación de secaderos de madera en sus suelos forestales.
El núcleo rural de Meaka, en Morga, se prepara para crecer y cambiar su fisonomía. La Diputación Foral de Bizkaia ha dado luz verde al informe ambiental estratégico que avala la modificación del plan urbanístico local, abriendo la puerta tanto a una nueva redelimitación del núcleo como a la futura instalación de secaderos de madera en suelos forestales.
Datos clave
- Estado
- Informe ambiental favorable
- Vigencia
- 4 años para la aprobación definitiva
- Ámbito
- Núcleo rural de Meaka y suelo forestal
La reforma, que busca un equilibrio entre el desarrollo económico del sector primario y la protección del entorno, no es una carta blanca. El plan deberá incluir medidas correctoras específicas, como el mantenimiento de setos vivos, la integración paisajística de las nuevas edificaciones y, en el caso concreto de la nueva parcela edificable, una consulta previa obligatoria con Enagás al estar afectada por el trazado del gaseoducto Bermeo-Lemona.
Sobre el crecimiento del núcleo rural, la modificación permite la incorporación de una parcela en su zona más meridional. Esta actuación, que suma una nueva vivienda a las once actuales, se considera viable siempre que se garanticen las dotaciones de agua y saneamiento y se mantenga la coherencia estética con los caseríos preexistentes.
Los secaderos de madera, la otra gran novedad, podrán instalarse en terrenos clasificados como forestales y de transición rural bajo condiciones estrictas. Entre ellas, la prohibición de uso residencial o industrial, limitaciones de pendiente del terreno y el compromiso de utilizar materiales y estructuras desmontables.
Todo está listo.
La tramitación avanza ahora hacia la fase de ejecución, donde el Ayuntamiento de Morga deberá asegurar el cumplimiento de los niveles de ruido y la gestión circular de los residuos generados durante las obras. No se han detectado, a juicio del órgano ambiental, impactos significativos que impidan seguir adelante.
Las nuevas edificaciones deberán apostar por la eficiencia energética, buscando la máxima calificación posible conforme a la normativa autonómica vigente. La sostenibilidad, en esta reforma, se diseña sobre el papel antes de poner la primera piedra.
El informe ambiental tiene una vigencia de cuatro años para que se apruebe el plan definitivo. De lo contrario, todo volvería a la casilla de salida administrativa. Quienes esperen ver cambios en Meaka ya tienen el camino trazado.
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