Luz verde a la regularización del campo de golf en Buenavista del Norte
La Comisión Autonómica de Evaluación Ambiental valida la reordenación del campo de golf de Buenavista del Norte. El acuerdo regulariza infraestructuras hidráulicas existentes sin ampliar el suelo urbanizado.
El campo de golf de Buenavista del Norte se prepara para regularizar su situación. El Gobierno de Canarias ha emitido el informe ambiental estratégico favorable para la modificación menor del plan general de ordenación en este ámbito tinerfeño, una resolución que despeja el camino administrativo para reordenar las instalaciones existentes.
Datos clave
- Superficie
- 467.370 metros cuadrados
- Vigencia
- 4 años
- Qué hacer
- Aprobar modificación del plan general
- Alternativa
- Número 2
La pieza central de esta intervención es la integración de dos depósitos de agua y una infraestructura de servicios urbanos que ya operaban en el terreno, pero que carecían de la cobertura técnica precisa en la planificación urbanística. El acuerdo, adoptado por unanimidad el pasado 17 de septiembre, valida la alternativa técnica número 2, que identifica al conjunto del campo de golf como una única pieza funcional de carácter dotacional.
Esta reordenación no implica una expansión descontrolada, sino un reajuste de espacios libres. La superficie total afectada alcanza los 467.370 metros cuadrados, extendiéndose desde las afueras del núcleo urbano hasta la costa. El proyecto contempla ahora reubicar en otras piezas del ámbito las zonas dotacionales ocupadas por las infraestructuras hidráulicas, garantizando así que no se pierda ni un metro cuadrado de espacio libre público.
El análisis técnico ha descartado la necesidad de someter esta modificación a una evaluación ambiental ordinaria, al no detectarse efectos significativos sobre el medio ambiente. Ninguna de las administraciones consultadas, incluyendo el Servicio Canario de Salud o la Dirección General de Aguas, presentó alegaciones que obligaran a un trámite más complejo.
La resolución ya es firme. Al tratarse de un informe ambiental estratégico, el documento no admite recursos en vía administrativa, aunque sí permite acciones contenciosas contra la aprobación definitiva del futuro plan. La vigencia de este informe está limitada a cuatro años; si en ese plazo no se aprueba la modificación del plan general, el promotor deberá solicitar una prórroga o reiniciar el proceso.
La normativa exige ahora que el ayuntamiento informe de cualquier incidencia relevante durante la tramitación administrativa futura. El proyecto de reparcelación deberá ser el siguiente paso técnico para hacer realidad este encaje definitivo entre los usos deportivos y las necesidades infraestructurales.
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