Luz verde ambiental para la planta fotovoltaica Lopesan III en San Bartolomé
La planta de autoconsumo para el Hotel Costa Meloneras recibe el visto bueno ambiental, aunque deberá cumplir controles arqueológicos y medidas estrictas de seguridad por su ubicación junto a la GC-1.
El proyecto para la nueva planta fotovoltaica de autoconsumo Lopesan III en San Bartolomé de Tirajana ha superado el trámite ambiental con luz verde, aunque con una lista de deberes bajo el brazo. La Dirección General de Calidad Ambiental ha emitido su informe favorable, confirmando que la infraestructura, que ocupará unos 4,80 hectáreas al sur de Gran Canaria, no tendrá efectos adversos significativos sobre el medio ambiente siempre que se cumplan las medidas preventivas establecidas.
Datos clave
- Estado
- Informe de impacto ambiental favorable
- Potencia
- 5.196 kWn (6.001,20 kWp)
- Superficie
- 4,80 ha
- Vigencia
- 4 años
La instalación contará con una potencia nominal de 5.196 kWn y 10.002 paneles solares que verterán energía directamente al Hotel Costa Meloneras. El proyecto se emplaza junto a las plantas Lopesan I y II, aprovechando un terreno ya transformado, lo que ha facilitado el visto bueno ambiental al minimizar la ocupación de nuevo suelo virgen.
El visto bueno no es un cheque en blanco. El Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo ha condicionado su informe favorable a la realización de un control arqueológico continuo y a pie de obra por parte de técnicos competentes. Si durante los movimientos de tierra aparece cualquier hallazgo, los trabajos deberán paralizarse de inmediato, conforme a la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias.
La seguridad y la biodiversidad también marcan la hoja de ruta. El Servicio de Emergencias ha advertido sobre la susceptibilidad alta a la dinámica de laderas en la zona y la proximidad de la carretera GC-1, ruta para mercancías peligrosas. Además, el promotor deberá realizar prospecciones previas para detectar especies invasoras, como la culebra real de California, y proteger los ejemplares de tarajal identificados en el barranco de la Tabaquera.
La línea de evacuación, de 3.231 metros de longitud, se soterrará para reducir su impacto visual y ambiental. Durante la construcción, se deberán monitorizar los niveles de ruido y polvo para no afectar al Hospital San Roque ni a las zonas residenciales cercanas. El informe de impacto ambiental tiene una vigencia de cuatro años, periodo durante el cual el promotor deberá obtener las licencias finales para iniciar las obras.
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