Luz verde a las baterías de El Carrascal en Medina del Campo
La Consejería de Medio Ambiente da el visto bueno al proyecto de almacenamiento energético de Inver Generación 10 en las instalaciones de la planta solar El Carrascal.
El entorno de la planta solar El Carrascal, en Medina del Campo, va a experimentar un cambio discreto pero significativo. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha resuelto favorablemente el informe de impacto ambiental para la nueva planta de almacenamiento de energía mediante baterías que Inver Generación 10, S.L. planea integrar en las instalaciones existentes.
Datos clave
- Capacidad
- 17,50 MW y 70,00 MWh
- Ubicación
- Medina del Campo, Valladolid
- Promotor
- Inver Generación 10, S.L.
- Vigencia
- 4 años
La infraestructura ocupará una parcela de 0,957 hectáreas dentro del recinto ya construido de la planta fotovoltaica. El proyecto, denominado BESS El Carrascal, contará con una potencia de 17,50 MW y una capacidad de almacenamiento de 70,00 MWh, con la previsión de que su funcionamiento en cuatro horas permita una gestión más eficiente de la energía generada en la zona.
La tramitación ha concluido que, siempre que se cumplan estrictamente las medidas protectoras y correctoras marcadas, el impacto ambiental global será compatible. Se ha descartado cualquier afección a espacios de la Red Natura 2000, y el análisis técnico destaca que, al ubicarse sobre terreno ya antropizado por la planta solar operativa, no se crearán nuevos efectos sinérgicos negativos sobre la fauna o la flora.
El despliegue de las baterías implica la instalación de veinte contenedores específicos y tres centros de transformación Power Station. El promotor deberá realizar una plantación perimetral con especies arbóreas y arbustivas propias del entorno, una medida orientada a minimizar el impacto visual y favorecer la biodiversidad local, que deberá mantenerse durante toda la vida útil del sistema.
El documento ambiental incluye un catálogo de obligaciones técnicas que la empresa debe atender. Entre ellas destaca la gestión de residuos, el riego periódico de los caminos para evitar la dispersión de polvo durante las obras y la obligación de retranquear el cerramiento para no afectar a las parcelas agrícolas colindantes.
Las medidas preventivas alcanzan también al patrimonio arqueológico y al riesgo de incendio. Se establece la realización de un control arqueológico durante los movimientos de tierras y la creación de balsas estancas en caso de que un siniestro afecte a los contenedores, garantizando que el agua resultante no alcance el suelo ni los acuíferos cercanos.
La vigencia del informe de impacto ambiental es de cuatro años. Si en ese periodo no se obtiene la autorización definitiva para la puesta en marcha de las nuevas baterías, el dictamen perderá su validez automáticamente.
El proyecto, que ha esquivado la necesidad de una evaluación ordinaria más compleja, deberá ahora culminar su fase de autorización administrativa definitiva. El control del cumplimiento de estas condiciones recaerá sobre el órgano sustantivo encargado de la supervisión final de la planta.
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