Luz verde a la macrogranja de 7.200 cerdos en Tiñosillos
La Junta de Castilla y León autoriza el proyecto de Agromoraña en Tiñosillos, que contempla 7.200 plazas de cebo y el envío de purines a una planta de biogás.
El proyecto de Agromoraña para instalar una explotación de 7.200 cerdos de cebo en Tiñosillos ya cuenta con su declaración de impacto ambiental favorable. La resolución, publicada este miércoles en el boletín, avala la viabilidad de la iniciativa en las parcelas 32 y 5037 del polígono 1, junto al Paraje de Grifa, tras un complejo proceso de consultas y análisis técnico.
Datos clave
- Capacidad
- 7.200 cerdos de cebo
- Gestión de purines
- Valorización en planta de biogás
- Ubicación
- Parcelas 32 y 5037, polígono 1
- Vigencia
- 4 años
La granja operará con una capacidad máxima de 864 unidades de ganado mayor. Para su puesta en marcha, el promotor deberá obtener previamente una autorización específica de la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera, dado que el volumen solicitado excede los límites habituales para las granjas porcinas intensivas.
El estudio ambiental destaca una característica particular en la gestión de residuos: no se realizará valoración agrícola de los purines. La empresa ha presentado un contrato de suministro con la planta de biogás Bioaldeaseca, de modo que los 15.480 metros cúbicos anuales estimados de deyecciones se destinarán íntegramente a la producción de energía fuera de la explotación.
La instalación contará con dos balsas de purines con capacidad total de 4.372 metros cúbicos, incluyendo un margen de seguridad del 10 por ciento. El diseño se ha ajustado para garantizar más de tres meses de almacenamiento, periodo necesario para asegurar la continuidad operativa incluso ante imprevistos técnicos.
Las medidas preventivas son estrictas. El recinto dispondrá de vallado perimetral sin elementos cortantes y sistemas para evitar que la fauna caiga en los depósitos, además de un vado sanitario diseñado para impedir el acceso a especies silvestres. La resolución también exige la instalación de tres piezómetros de control, uno aguas arriba y dos aguas abajo, para vigilar el estado de las aguas subterráneas.
El proyecto ha superado el trámite de información pública sin recibir alegaciones. Aunque el Servicio Territorial de Cultura solicitó en una fase inicial una prospección arqueológica, los resultados fueron negativos y no se ha impuesto ninguna carga adicional en ese ámbito.
La vigencia de esta declaración ambiental es de cuatro años. Si durante este tiempo el promotor no inicia la ejecución de las obras, el documento perderá su validez automáticamente. El promotor debe comunicar formalmente a la administración tanto la fecha de inicio de las obras como la puesta en marcha de la fase de explotación.
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