Luz verde a la tala del pinar en la parcela 85 de San Justo de la Vega
La Junta de Castilla y León autoriza la corta de más de 24 hectáreas de pinar para recuperar el uso agrícola. El proyecto está condicionado a un estricto control arqueológico por su cercanía al Camino de Santiago.
Los pinos que hoy ocupan la parcela 85 del polígono 126 en San Justo de la Vega tienen los días contados, al menos sobre el papel. La Delegación Territorial de León ha dado luz verde al informe de impacto ambiental que permitirá al promotor de la finca, un particular, proceder a la corta a hecho de 24,542 hectáreas de Pinus nigra para devolver el terreno al cultivo agrícola.
Datos clave
- Superficie
- 24,542 hectáreas
- Acción
- Corta a hecho de Pinus nigra
- Ubicación
- Parcela 85, polígono 126
- Control
- Control arqueológico obligatorio
- Vigencia
- 4 años
Esta transformación supone pasar de una masa forestal de 28 años, en perfecto estado y con una altura media de 3 metros, a un espacio dedicado a la agricultura. El proyecto estima que esta operación generará más de 4.000 metros cúbicos de madera, un recurso que se espera canalizar hacia la industria y la construcción.
El visto bueno llega tras meses de trámites y consultas que han dejado claras las condiciones. El terreno no solo tiene una vertiente agrícola, sino que está afectado por el yacimiento arqueológico El Crucero-Los Paleiros-Arrotes, lo que obligará al promotor a realizar un control arqueológico profesional durante los trabajos. Si aparecieran restos históricos en el subsuelo, las obras se paralizarán de inmediato.
El informe también pone el foco en el agua. La parcela cuenta con el nacimiento de un afluente del arroyo del Valle de Rozas y se sitúa sobre materiales de alta permeabilidad, lo que exige extremar las precauciones para evitar vertidos. El documento es tajante: se deberá impermeabilizar cualquier zona de maquinaria y gestionar los residuos peligrosos mediante gestores autorizados.
La proximidad al Camino de Santiago, que afecta a las zonas norte y oeste de la parcela, añade otra capa de supervisión. El Ayuntamiento de San Justo de la Vega será el encargado de autorizar las intervenciones específicas en ese entorno protegido.
Las exigencias son claras. El promotor debe obtener ahora la autorización de cambio de uso forestal y seguir las directrices de la administración en materia de montes. Sin estos permisos, la motosierra no podrá entrar en la finca.
La vigencia de este informe ambiental es de cuatro años. Si el proyecto no logra su autorización definitiva en este plazo, el documento perderá toda su validez administrativa.
Es el final del pinar.
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