Luz verde al nuevo polígono industrial de Fabero en el Sector S2
La Junta de Castilla y León da el visto bueno ambiental al proyecto ejecutivo de la nueva zona industrial en el Sector 2, un área de más de 32.000 metros cuadrados.
El polígono industrial de Fabero tiene un paso administrativo menos en su hoja de ruta. La Delegación Territorial de León ha dictado el informe de impacto ambiental favorable para el desarrollo de la Unidad de Actuación I del Sector S2, una superficie de 32.235,4 metros cuadrados situada entre el núcleo urbano y la actual zona industrial. El proyecto, promovido por la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León y la propia Junta, cuenta ya con el visto bueno ambiental para arrancar las obras.
Datos clave
- Superficie
- 32.235,4 m2
- Superficie construible
- 16.117,70 m2
- Vigencia
- 4 años
La tramitación ha sido larga. Se inició oficialmente en enero de 2026 y ha pasado por el filtro de diversas administraciones, desde la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil hasta la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, que ha confirmado que no afecta a ningún resto arqueológico. El informe ambiental concluye que la actuación es compatible con el entorno, siempre que se sigan a rajatabla las medidas correctoras impuestas.
El plan prevé convertir estos terrenos agrícolas, actualmente usados para pastos, en una zona de uso industrial con 16.117,70 metros cuadrados construibles. Las actuaciones incluyen desde la red de saneamiento y abastecimiento hasta una nueva glorieta en la carretera LE-715. El diseño original ha tenido que ser ajustado durante el proceso para asegurar que todos los viales sean de doble sentido, evitando así fondos de saco que dificultarían la movilidad en el polígono.
La protección del arroyo de Coucilleiros es uno de los puntos clave del informe. El curso de agua, cuya traza actual no coincide con la original, deberá ser restaurado y cualquier intervención en su cauce requerirá autorizaciones específicas. Se prohíbe además dejar escombros o restos de obra cerca del agua, y cualquier vertido accidental obligará a la empresa a detener los trabajos de inmediato para proceder a la descontaminación.
El promotor deberá presentar informes anuales sobre el desarrollo del programa de vigilancia ambiental para verificar que se cumplen todas las condiciones. El informe ambiental tiene una caducidad clara: si en cuatro años el proyecto no recibe la autorización definitiva, habrá que volver a empezar el trámite. De momento, las máquinas tienen la luz verde para empezar a trabajar en la margen derecha del arroyo.
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