Luz verde a la ampliación de la granja porcina de Artesa de Segre
La Generalitat autoriza la ampliación de la granja Els Planells tras un proceso ambiental que impone estrictas medidas de protección para el águila perdicera.
La granja Els Planells, en Artesa de Segre, tiene luz verde para crecer. La Generalitat ha publicado la declaración de impacto ambiental favorable para la ampliación de estas instalaciones ganaderas, un proyecto que permitirá elevar la capacidad de la explotación hasta las 6.240 plazas de cerdos de engorde y 5.760 lechones de transición.
Datos clave
- Capacidad final
- 6.240 cerdos y 5.760 lechones
- Ubicación
- Polígono 502, parcela 71, Artesa de Segre
- Restricción obras
- Prohibido entre 31 de marzo y 15 de julio
- Consumo agua
- 23.039 metros cúbicos al año
La ampliación se materializará mediante la construcción de tres nuevas naves en la misma parcela 71 del polígono 502, un terreno que ya alberga ocho construcciones previas. El promotor ha optado por esta alternativa para aprovechar los accesos y suministros eléctricos y de agua ya existentes, minimizando así el impacto paisajístico en comparación con la construcción en una ubicación nueva.
El estudio técnico estima que la actividad requerirá unos 23.039 metros cúbicos de agua al año, que provendrán del canal de riego Segarra-Garrigues. La gestión de los purines, un punto crítico para la administración dado que la zona está declarada vulnerable a la contaminación por nitratos, deberá seguir estrictamente el plan específico presentado y aprobado.
La fauna local es la gran protagonista de los condicionantes impuestos por la Generalitat. La parcela se encuentra en un área de dispersión juvenil del águila perdicera, una especie catalogada como en peligro de extinción. Por ello, la resolución obliga a instalar rampas en las balsas de agua para evitar que los animales se ahoguen y restringe el uso de insecticidas o raticidas en el exterior.
Las obras también tienen un calendario marcado por la biología. La normativa prohíbe realizar labores de construcción durante el periodo crítico de reproducción de las especies protegidas, fijado entre el 31 de marzo y el 15 de julio de cada año.
El subsuelo añade un matiz de precaución extra: el terreno presenta una peligrosidad media por posibles hundimientos. La empresa deberá verificar periódicamente la impermeabilidad de las balsas de purines y la integridad estructural de todos los edificios para prevenir fugas.
Finalmente, la explotación está obligada a rodear el perímetro con especies vegetales autóctonas, evitando plantas invasoras, para integrar las naves en el entorno agrario. Ninguna entidad formuló alegaciones durante el proceso de información pública.
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