Torregrossa ampliará su planta de compostaje con una nueva de biogás
La planta de residuos de Torregrossa duplica su capacidad con una nueva instalación de biogás y 120.000 toneladas anuales. El proyecto supera el trámite ambiental con condiciones tras las quejas por olores.
La planta de compostaje de Torregrossa se prepara para un cambio radical. La Generalitat ha emitido una declaración ambiental estratégica favorable para su ampliación y la incorporación de una nueva instalación dedicada al biogás. Esta luz verde marca el inicio de una transformación que busca duplicar la capacidad de tratamiento de la instalación actual.
Datos clave
- Plazo
- 2 años para aprobar el Plan urbanístico
- Capacidad
- 120.000 toneladas anuales
- Superficie
- 118.165 metros cuadrados
- Reducción olores
- 95%
El proyecto, que abarca una superficie de 118.165 metros cuadrados en las parcelas 40, 41 y 42 del polígono 7, pretende dejar atrás el procesamiento exclusivo de compost. La nueva planta de biogás permitirá valorizar deyecciones ganaderas y residuos orgánicos, inyectando biometano en la red de gas natural y elaborando biofertilizantes con el digestato resultante. La capacidad total de la planta pasará de las actuales 60.000 toneladas anuales a unas 120.000 toneladas.
La empresa deberá cumplir una lista de condiciones ambientales. Entre ellas, la necesidad de controlar las emisiones de partículas y el impacto sonoro, además de implementar una barrera natural con especies vegetales propias de la zona en los espacios libres del recinto. La resolución subraya que el control no termina aquí, sino que debe mantenerse durante toda la vida útil de la actividad.
El camino hasta aquí no ha sido sencillo. El expediente recoge numerosas alegaciones de ayuntamientos cercanos, como Mollerussa, Miralcamp y la propia Torregrossa, además de entidades ecologistas como EGRELL e IPCENA. Las quejas han girado en torno a los episodios de malos olores y molestias por insectos que, según los vecinos, afectan a equipamientos públicos locales.
La administración responde que la nueva digestión anaerobia reducirá los malos olores en un 95 por ciento respecto a los métodos actuales. También incide en que los estudios de modelización de olores no muestran afecciones directas sobre los núcleos de población, aunque sí reconoce la necesidad de protocolos estrictos si se reciben nuevas quejas vecinales.
La resolución tiene una caducidad clara: si el Plan especial urbanístico no se aprueba en los próximos dos años, esta declaración perderá su vigencia. La pelota está ahora en el tejado de la Comisión Territorial de Urbanismo de Lleida, que deberá decidir si incorpora las recomendaciones sobre la capacidad máxima y el impacto visual de la antorcha de seguridad. Nada es definitivo todavía.
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