Can Mercader de Cassà de la Selva: luz verde ambiental para su reforma
El proyecto para rehabilitar la masía de Can Mercader en Cassà de la Selva obtiene el visto bueno ambiental con condiciones estrictas de prevención de incendios.
La masía de Can Mercader, en Cassà de la Selva, encara su segunda vida. Tras años de abandono, el Plan especial urbanístico para recuperar esta joya de 1781 en el paraje de Serramala ha recibido finalmente su declaración ambiental estratégica favorable. El proyecto busca resucitar la actividad de alojamiento rural que operó en la finca entre 2007 y 2022, manteniendo la capacidad original de 18 plazas.
Datos clave
- Estado
- Declaración ambiental favorable
- Capacidad
- 18 plazas de alojamiento rural
- Superficie
- 1.181 m² de superficie construida
- Vigencia
- 2 años para aprobar el plan
El camino hasta aquí no ha sido corto. El promotor tuvo que corregir el tiro tras los informes técnicos, eliminando un edificio de nueva planta que pretendía construir a 165 metros de la casa principal por su impacto estético. También se ha descartado el vallado cinegético que pretendía cercar toda la balsa y parte del entorno de la riera. La nueva propuesta se concentra en la rehabilitación de los 994 metros cuadrados ya construidos y una ampliación que apenas roza el 20 por ciento de superficie.
La ubicación exige cautela. La finca se encuentra dentro de la zona protegida de Les Gavarres, un espacio de la red Natura 2000 que alberga flora vulnerable como la Isoetes durieui y la Airopsis tenella. El promotor deberá proteger estas especies en la gestión de la balsa y los terrenos arenosos adyacentes.
Las medidas de prevención de incendios forestales marcan otra de las condiciones clave. Al ser Cassà de la Selva una zona de alto riesgo, el proyecto deberá integrar nueve medidas específicas, incluyendo la creación de una franja de protección de 25 metros alrededor de las edificaciones y la disposición de una reserva de agua propia.
Patrimonio cultural ha dado su visto bueno, eso sí, con deberes. El Departamento de Cultura exige que cualquier movimiento de tierras se realice bajo control arqueológico. Se han de respetar elementos originales como las terrazas orientadas a poniente, los aleros de la planta primera y las aberturas de las fachadas, tal y como detalla el informe favorable emitido el 13 de abril de 2026.
El plan debe ahora aprobarse definitivamente en un plazo máximo de dos años. Si el Ayuntamiento de Cassà de la Selva deja pasar este margen de tiempo, la declaración ambiental caducará y habrá que empezar de cero.
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