Can Viader roturará 2 hectáreas para olivos bajo estricto control
La finca de Can Viader podrá convertir parte de su terreno forestal en agrícola para olivar. La Generalitat impone condiciones estrictas para proteger la fauna y evitar una planta invasora en el Montseny.
La finca de Can Viader, a caballo entre Gualba y Riells i Viabrea, tiene permiso para transformar una parte de su superficie forestal en tierras de cultivo. La resolución de impacto ambiental de la Generalitat permite la roturación de 2,03 hectáreas para plantar olivos, siempre que se sigan una serie de condiciones estrictas para proteger el entorno del Montseny.
Datos clave
- Plazo prohibido
- 15 de marzo al 15 de julio
- Superficie
- 2,03 hectáreas
- Promotor
- Can Viader Futurs, SLU
- Condición
- Erradicación manual de senecio del Cabo
El proyecto, promovido por Can Viader Futurs, SLU, se libra de pasar por una evaluación ambiental ordinaria, pero bajo la lupa. La administración ha dictado medidas de obligado cumplimiento para evitar que la operación deje huella negativa en este espacio protegido.
Uno de los puntos críticos es el control del senecio del Cabo, una planta invasora detectada en la zona. La resolución prohíbe el subsolado de las raíces, ya que dispersaría sus semillas, y exige su erradicación manual mediante desbroce antes de que la planta llegue a florecer.
Las obras tienen el calendario marcado. Queda tajantemente prohibido realizar cualquier labor de desbroce, tala o movimiento de tierras durante el periodo de nidificación y máxima actividad de la fauna, que el documento fija entre el 15 de marzo y el 15 de julio.
También hay deberes para con la historia y el refugio natural del lugar. Se deben conservar los bancales de piedra seca existentes, no solo por su valor paisajístico, sino como refugio para la fauna agraria. En cuanto a las ruinas de Can Viader Nou, que sirven de refugio invernal a murciélagos, se prohíbe la presencia de personal o maquinaria en su entorno durante las obras.
Normas claras. Los taludes deben mantenerse estables conservando la vegetación original.
El promotor deberá presentar un informe final al terminar las obras, firmado por la dirección ambiental del proyecto, para certificar que todo se ha hecho según lo dictado. Si durante la ejecución apareciera cualquier resto arqueológico, la maquinaria debe detenerse de forma inmediata.
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