Luz verde a las roturaciones forestales en la finca Bajona de Clarà
El proyecto de mejora forestal de la finca Bajona de Clarà recibe el visto bueno ambiental con condiciones estrictas para proteger su biodiversidad y suelos.
La finca Bajona de Clarà, en Castellar de la Ribera, va a modificar sus terrenos agrícolas y forestales bajo unas condiciones de protección ambiental estrictas. El Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica ha emitido su informe favorable sobre el plan técnico de gestión presentado por Sílvia Sunyer Cantons, tras valorar las medidas preventivas necesarias para las 9,82 hectáreas afectadas por las futuras roturaciones.
Datos clave
- Superficie afectada
- 9,82 hectáreas
- Periodo de veda
- 15 de marzo al 15 de junio
- Ubicación
- Castellar de la Ribera, Solsonès
El proyecto, que implica una pérdida del 32,2 por ciento de la masa forestal actual de la finca, no tendrá que someterse a una evaluación ambiental ordinaria gracias a la adopción de medidas correctoras. El informe impone límites específicos para proteger la biodiversidad y la estabilidad del terreno. Las obras deberán evitarse por completo durante la época de máxima actividad de la fauna, fijada entre el 15 de marzo y el 15 de junio.
La resolución detalla correcciones técnicas para cinco de las dieciocho roturaciones previstas, marcadas como RM01, RM02, RM04, RM14 y RM18. En estos puntos, se han rediseñado taludes o eliminado sectores con afloramientos rocosos y pendientes excesivas para asegurar la viabilidad técnica y evitar riesgos innecesarios. Se prohíbe además el uso de herbicidas y plaguicidas en las zanjas perimetrales que deben drenar las roturaciones RM04, RM06 y RM14.
La compensación por la afección a los pinares de pino laricio, declarados hábitat de interés comunitario, es notable. Se exige la conservación de un mínimo de 10 pies de árbol por hectárea con un diámetro superior a los 40 centímetros, además de la protección de los árboles muertos o con cavidades naturales que sirven de refugio a especies como los murciélagos, especialmente el nóctulo pequeño y el ratonero de Bechstein.
Cualquier hallazgo arqueológico durante los trabajos obligará a detener la actividad de inmediato. La propiedad deberá además documentar fotográficamente los elementos de piedra seca, como márgenes o barracas, antes de realizar los movimientos de tierra. Al concluir las obras, será necesario presentar un informe firmado por la dirección ambiental que certifique el cumplimiento de todas estas pautas.
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