Limitaciones a las roturaciones forestales en la finca Cal Prim
La Generalitat impone condiciones estrictas a los planes de roturación en esta finca del Bages. El proyecto queda condicionado por el impacto ambiental y la necesidad de compensar 16,8 hectáreas de hábitats naturales.
Josep Soler Guitó tiene luz verde para sus planes en la finca Cal Prim, aunque el camino hasta el cultivo agrícola no será tan sencillo como se proyectó inicialmente. La Generalitat ha resuelto finalmente el informe de impacto ambiental del Plan técnico de gestión y mejora forestal, limitando notablemente el alcance de las 26 roturaciones previstas en los términos municipales de Fonollosa y Rajadell.
Datos clave
- Compensación
- 16,8 hectáreas de hábitats naturales
- Prohibición tala
- Entre el 15 de marzo y el 15 de julio
- Roturaciones
- 4 áreas vetadas (RM09, RM18, RM21, RM23)
- Superficie
- 8,22 hectáreas proyectadas
El proyecto original planteaba la apertura de 8,22 hectáreas a nuevos terrenos agrícolas. Tras analizar los posibles efectos sobre el patrimonio cultural, la edafología y la biodiversidad, la administración ha optado por un bisturí fino. Varias zonas quedan ahora excluidas del proyecto para evitar daños sobre suelos rocosos, márgenes protegidos y elementos de piedra seca, como las barracas halladas en las cercanías de las roturaciones RM01, RM19 y RM25.
El recorte es concreto. Cuatro de las roturaciones (RM09, RM18, RM21 y RM23) no podrán ejecutarse en absoluto por su impacto sobre márgenes ya existentes. En otros casos, como en las áreas RM06, RM19, RM20 y RM28, se ha vetado la transformación de las porciones con suelos más someros o afloramientos rocosos, obligando a reajustar los límites marcados inicialmente por la propiedad.
La preservación de los Pinares mediterráneos ha sido otro eje central del informe. La pérdida de 5,6 hectáreas de este hábitat catalogado debe compensarse ahora con medidas en una superficie total de 16,8 hectáreas. El objetivo de la Generalitat es que en estas zonas se fomente un bosque maduro, prohibiendo transformaciones drásticas como el paso a pastos o nuevas roturaciones.
El promotor deberá cumplir condiciones estrictas. Entre ellas, la prohibición de realizar trabajos de tala o desbroce entre el 15 de marzo y el 15 de julio, coincidiendo con el periodo de máxima actividad faunística. El uso de plaguicidas también queda vetado en los nuevos márgenes, taludes y bordes de cultivo.
La supervisión final recaerá en el Servicio de Proyectos del Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica. Al terminar las obras, será necesario presentar un informe final que confirme que todas las correcciones se han implementado.
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