Llardecans autoriza una granja porcina para 2.800 cerdas
La Generalitat ha validado el proyecto de una explotación en Llardecans con cuatro naves de engorde. La promotora deberá aplicar medidas de compensación ambiental para proteger la fauna y el entorno forestal.
El proyecto para levantar una explotación ganadera en Llardecans ha superado su último trámite administrativo tras obtener la luz verde ambiental de la Generalitat. La empresa Explotaciones Ganaderas Estiche SLU ya cuenta con el visto bueno para instalar una granja porcina con capacidad para 2.800 cerdas reproductoras, 310 de reposición y 4 verracos en la parcela 21 del polígono 504. La resolución, publicada recientemente en el diario oficial, cierra un procedimiento iniciado en 2022.
Datos clave
- Capacidad
- 2.800 cerdas reproductoras, 310 de reposición y 4 verracos
- Infraestructura
- 4 naves de engorde, balsa de purines y balsa de agua
- Compensación
- Restauración de 1.500 metros cuadrados
- Consumo agua
- 18.922,58 metros cúbicos anuales
La instalación contará con cuatro naves de engorde, una balsa de almacenamiento de purines, otra de agua, un almacén y varias dependencias anexas. Las infraestructuras ocuparán una superficie significativa del terreno agrícola. La autorización llega bajo la condición estricta de cumplir con el plan de gestión de deyecciones y medidas preventivas para minimizar el impacto en el entorno natural.
Los informes técnicos advierten sobre la proximidad de hábitats de interés comunitario prioritario, concretamente los prados mediterráneos ricos en anuales. La empresa deberá restaurar una superficie de 1.500 metros cuadrados mediante evolución natural para compensar la ocupación de terrenos con vegetación forestal. Esta área deberá quedar delimitada y clasificada en el registro agrario como terreno forestal.
La seguridad en las balsas es otro punto clave de la resolución. Se exige la instalación de mallas o rampas que eviten el ahogamiento de la fauna local, además de un vallado perimetral inamovible que impida el acceso de animales terrestres. La zona es un área vital para el águila perdicera, una especie protegida en peligro de extinción, y estas medidas buscan mitigar cualquier riesgo negativo durante la explotación.
La actividad se abastecerá de energía fotovoltaica de autoconsumo y contará con un grupo electrógeno de apoyo. El consumo de agua anual se estima en 18.922,58 metros cúbicos, destinados principalmente al abrevamiento y limpieza, mientras que el tratamiento de purines se gestionará en origen con un separador sólido-líquido para su posterior aplicación agrícola en zonas vulnerables.
El impacto es compatible. Cualquier hallazgo arqueológico detendrá las obras.
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