Luz verde a 30 nuevas roturaciones en la finca La Portella i Guardiola
El proyecto de mejora forestal en Sant Mateu de Bages y Callús recibe el visto bueno ambiental con condiciones estrictas para proteger la piedra seca y la nidificación.
La finca La Portella i Guardiola, a caballo entre Sant Mateu de Bages y Callús, prepara un cambio de aires forestales que el Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica ha validado tras meses de trámites. El proyecto consiste en ejecutar 30 nuevas roturaciones en un total de 8,37 hectáreas, con el objetivo declarado de crear discontinuidades en la masa forestal que sirvan como cortafuegos.
Datos clave
- Superficie afectada
- 8,37 ha
- Medidas compensación
- 23,46 ha en El Ferrat
- Época prohibida
- Talas y desbroces del 15 de marzo al 15 de julio
La resolución, publicada este 2 de septiembre de 2026, pone fin a un proceso que arrancó a principios de año. El promotor, Joan Portella i Ribera, presentó una solicitud inicial que fue posteriormente enmendada tras una visita conjunta al terreno realizada en mayo, lo que permitió excluir algunas de las roturaciones inicialmente previstas.
El impacto ambiental de esta modificación, junto con el de otras 8 roturaciones aprobadas en 2016 que nunca se evaluaron formalmente, suma un total de 7,82 hectáreas de Hábitats de Interés Comunitario afectados. Para compensar esta intervención, el proyecto incluye medidas de restauración en otras 23,46 hectáreas de la zona conocida como el bosque de El Ferrat.
La administración ha impuesto condiciones estrictas para el desarrollo de estas obras. Se prohíben las talas, desbroces y movimientos de tierra durante el periodo de nidificación, concretamente entre el 15 de marzo y el 15 de julio de cada año. Además, se deben respetar las chozas de piedra seca localizadas en los puntos RM16 y RM36, dejando un perímetro de protección de 3 metros.
El plan exige también preservar márgenes vegetados y árboles de grandes dimensiones en los futuros campos agrícolas. En la zona de compensación, se deberán mantener al menos 10 pies de árboles por hectárea con un diámetro superior a 40 centímetros, priorizando aquellos ejemplares que presenten cavidades naturales o malformaciones que faciliten la vida de la fauna local.
Las medidas compensatorias buscan la madurez forestal.
El informe subraya que cualquier actuación en las zonas de compensación debe evitar transformaciones drásticas como el paso a pasto o el adehesamiento. En caso de descubrir restos arqueológicos durante las obras, el promotor está obligado a seguir los protocolos de la Ley de patrimonio cultural catalán.
Al concluir las obras, el promotor deberá presentar un informe final, firmado por la dirección ambiental, para garantizar que todas estas condiciones se han cumplido a rajatabla.
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