La Molsosa: luz verde a la unificación de la granja Vila d'Enfesta
La Generalitat autoriza la ampliación porcina de Ramón Vilà Noguera en La Molsosa. La unificación de las granjas obliga a demoler las instalaciones antiguas y a tratar los purines en un plazo de cuatro años.
El plan para concentrar la actividad porcina en La Molsosa ha recibido luz verde, pero con condiciones estrictas que el promotor deberá cumplir para evitar sanciones. La Generalitat ha hecho pública la declaración de impacto ambiental favorable para la finca Vila d'Enfesta, donde se prevé una nueva nave de 945,36 metros cuadrados para unificar la producción.
Datos clave
- Plazo purines
- 4 años
- Capacidad final
- 2.844 plazas
- Superficie nave
- 945,36 metros cuadrados
- Medidas forestales
- 25 encinas y robles en 950 metros
El proyecto, promovido por Ramón Vilà Noguera, no supone una expansión masiva, sino el traslado de 850 plazas de cebo desde la explotación Masia Prat, que deberá ser demolida. Una vez completada la unión, la capacidad total de la granja en el polígono 3 alcanzará las 2.844 plazas.
La Confederación Hidrográfica del Ebro ha sido tajante con el tratamiento de los purines. El titular tiene un plazo máximo de cuatro años para implementar un sistema de reducción de la carga nitrogenada, ya sea mediante autogestión o a través de terceros autorizados.
La ubicación, en una zona declarada vulnerable a los nitratos, exige una vigilancia extrema de las instalaciones. El promotor debe integrar sistemas de detección de fugas en las balsas y remitir informes técnicos periódicos sobre la estanqueidad de los depósitos.
La fauna y la flora local están protegidas por medidas de integración paisajística. Se deben plantar al menos 25 ejemplares de encina y roble valenciano en una franja de 950 metros cuadrados al este de la nueva nave.
Las obras no afectarán a espacios de la red Natura 2000. El entorno se mantiene compatible con la actividad, siempre que se cumplan los controles de ruido y olores detallados en el estudio.
Es obligatorio derribar las instalaciones de la antigua Masia Prat. Sin este paso, el proyecto no puede legalizarse.
La actividad ganadera es un mosaico complejo. Un pequeño descuido ambiental cuesta caro.
El cumplimiento de estas medidas será supervisado por los servicios territoriales. Cualquier incumplimiento en la gestión de los purines o la falta de acreditación de la baja de la antigua granja detendría el proceso de autorización integrada.
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