Luz verde a la planta solar Els Quingles en Calders tras los ajustes
La Generalitat autoriza el informe de impacto ambiental del parque solar de Calders tras obligar a reducir la superficie ocupada y proteger al águila perdicera.
El plan para instalar la planta solar fotovoltaica Els Quingles en Calders acaba de superar su examen ambiental, aunque con condiciones. La Generalitat ha dado el visto bueno al proyecto de VLT Investment SP-MX 1, S.L., tras un largo proceso de consultas y varias modificaciones obligadas para salvaguardar el entorno. La planta, que se proyecta con una potencia de 24,04 MWp, no tendrá finalmente vía libre total: el estudio de impacto ha forzado cambios significativos en el diseño inicial para proteger a la fauna y el paisaje del Moianès.
Datos clave
- Potencia
- 24,04 MWp
- Superficie
- 29,52 ha
- Medida clave
- Soterramiento de la línea de evacuación
- Vigencia
- 4 años para obtener la autorización
La principal corrección afecta al águila perdicera. La administración ha exigido la eliminación del sector sur de la planta, por situarse en un área crítica de nidificación, y obliga al promotor a ejecutar un plan de mejora del hábitat para esta especie. Además, la línea de evacuación, de casi dos kilómetros, deberá ser soterrada en su totalidad para reducir su huella visual, aprovechando en gran parte trazados ya autorizados en la zona.
El proyecto ocupará finalmente 29,52 hectáreas, principalmente en terrenos agrícolas, y contará con seguidores solares para maximizar la producción energética. El promotor deberá integrar medidas compensatorias que incluyen la creación de zonas forestales, la repoblación de conejos y perdices, y la instalación de pasos de fauna en el cierre perimetral de la instalación.
El cumplimiento de estas medidas será supervisado trimestralmente durante la fase de obras, y los informes de seguimiento ambiental continuarán durante la vida útil del parque. La empresa también deberá presentar un proyecto ejecutivo actualizado antes de iniciar cualquier movimiento de tierras.
Las alegaciones de particulares y colectivos locales fueron clave. Se ha puesto el foco en la masía de Les Quingles, que contará con una distancia de protección mínima de 100 metros y barreras vegetales de apantallamiento para mitigar el impacto visual. El proyecto no contempla la instalación de iluminación permanente en el recinto.
Los restos de piedra seca identificados en la zona deberán ser preservados íntegramente. Cualquier movimiento de tierras estará sujeto a un control arqueológico constante, según lo dictado por el Patrimonio Cultural. La planta solar, tras estos ajustes, se considera compatible ambientalmente, siempre que se sigan los condicionantes marcados. Ahora, la promotora tiene el camino despejado para avanzar hacia la autorización final, con la vista puesta en un ahorro de emisiones de 11.108 toneladas de CO2 al año.
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