Luz verde a la planta solar Miravall en Torregrossa
Ver las 98 ayudas abiertas en Cataluña →El proyecto fotovoltaico de Torregrossa supera el trámite ambiental con un calendario de obras supeditado a la protección del sisón y el entorno natural.
Los terrenos de regadío del Pla d'Urgell, concretamente en Torregrossa, van a ver cómo una parte de sus campos herbáceos se transforma para albergar la planta solar fotovoltaica Miravall. El proyecto, promovido por Ríos Renovables, SLU, ya cuenta con el informe de impacto ambiental favorable, lo que allana el camino para que los 4.300 kW de potencia nominal se conviertan en una realidad energética para la comarca.
Datos clave
- Potencia
- 4.300 kW nominales
- Superficie
- 8,2 ha
- Promotor
- Ríos Renovables, SLU
- Vigencia
- 4 años
La instalación no será un bloque compacto, sino que se repartirá en cuatro sectores distribuidos entre los polígonos 8 y 11 del municipio. En total, la planta ocupará 8,2 hectáreas, aunque el impacto acumulado junto al proyecto hermano Lo Salat, también en tramitación, se eleva a unas 16 hectáreas totales. El diseño busca el menor impacto posible: estructuras clavadas en el suelo, sin cimentaciones de hormigón.
El visto bueno ambiental llega condicionado a una serie de medidas de protección de la fauna y el entorno, un punto que generó debate durante la fase de consultas. Entre las especies protegidas que habitan la zona destaca la presencia del sisón (Tetrax tetrax), un ave cuya fenología ha marcado un calendario de obras muy estricto: la construcción de la línea eléctrica soterrada solo podrá ejecutarse entre el 15 de julio y finales de septiembre o octubre.
Además, la promotora deberá evitar la afectación de elementos patrimoniales, como una pequeña construcción de cabaña documentada cerca del ángulo noroeste del recinto. Las zanjas deberán seguir los caminos existentes o los márgenes de las parcelas para no fragmentar más la superficie agraria productiva.
La infraestructura eléctrica será compartida con la planta Lo Salat, con un trazado subterráneo de más de 6 kilómetros que conectará con la red general. Este diseño permite evitar el impacto paisajístico de una línea aérea, al tiempo que se reaprovecha el mismo trazado para ambas plantas.
Al terminar la vida útil de la instalación, la empresa tendrá que desmantelarla completamente. El objetivo es devolver al terreno su estado original. El informe de impacto tiene una vigencia de cuatro años para obtener la autorización definitiva. Si el tiempo pasa y el proyecto no arranca, el documento perderá su validez.
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