Sant Climent Sescebes modifica su urbanismo bajo la mirada de la terrera
La Generalitat da luz verde a la reordenación urbanística del municipio, pero impone restricciones clave para proteger el hábitat de una ave en peligro.
El futuro urbanístico de Sant Climent Sescebes da un paso decisivo, pero con condiciones estrictas para proteger a uno de sus habitantes más discretos: la terrera común. La Generalitat ha emitido un informe ambiental favorable para la modificación puntual número 11 de las normas subsidiarias municipales, validando una reordenación que incluye un nuevo camino, el traslado del punto limpio y la creación de nuevos espacios deportivos.
Datos clave
- Anchura camino
- Máximo 5 metros
- Superficie punto limpio
- Máximo 1.000 metros cuadrados
- Zona protección
- Mínimo 3.500 metros cuadrados
- Vigencia informe
- 4 años
La luz verde para estos cambios no es un cheque en blanco. La administración ha impuesto condiciones de obligado cumplimiento para evitar que la nueva infraestructura asfixie el hábitat de esta pequeña ave, que se encuentra en peligro de extinción en Cataluña. La medida más llamativa obliga a recortar drásticamente las dimensiones del nuevo vial proyectado. La anchura asfaltada no podrá superar en ningún caso los cinco metros, evitando así la excesiva ocupación de suelo que planteaba el proyecto inicial.
El traslado del punto limpio, que se moverá unos trescientos metros al sur hacia la parcela 208, también tendrá limitaciones. Su superficie no podrá exceder los 1.000 metros cuadrados y deberá contar con una integración paisajística específica. Se exigirá plantar especies autóctonas como el olivo, el granado o el lentisco, elementos pensados para suavizar el impacto visual de esta instalación en el entorno rural.
Las parcelas 208 y 209, al este de la nueva carretera, se convertirán en una zona de protección específica para el ave. El terreno, de al menos 3.500 metros cuadrados, deberá gestionarse priorizando el pastoreo extensivo o el labrado superficial, evitando siempre los herbicidas y los antiparasitarios como la ivermectina que pudieran afectar al suelo.
El respeto a los ciclos biológicos de la especie marca el calendario de trabajo. Las labores de mantenimiento de esta zona protegida deberán concentrarse en febrero y marzo. Todo movimiento de tierras o gestión de la vegetación queda prohibido entre mediados de abril y principios de julio, periodo crítico para la reproducción de la terrera.
El informe subraya que esta zona de Sant Climent Sescebes forma parte de una unidad ecológica necesaria para la supervivencia de la especie. La resolución, firmada por Joan Vicente, advierte que si la modificación urbanística no se aprueba en los próximos cuatro años, este informe ambiental perderá su validez automáticamente.
El proyecto, que nace de la necesidad de evitar deslizamientos en el actual camino de Peralada, combina ahora la urgencia de mejorar la movilidad con la preservación del entorno. Las condiciones de la Generalitat buscan que la piscina y las pistas deportivas previstas no sacrifiquen la biodiversidad del municipio.
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