Luz verde a la línea de alta tensión en el Pallars Jussà
La Generalitat da el visto bueno ambiental a la red de evacuación que conectará los parques solares del Pallars Jussà con La Pobla de Segur tras superar años de objeciones locales.
El Pallars Jussà tiene un nuevo horizonte eléctrico tras el visto bueno ambiental a la línea que conectará la subestación Llau dels Juncs con la de La Pobla de Segur, pasando por la subestación Conca. La Generalitat ha resuelto finalmente favorablemente el proyecto de Energies Renovables Terra Ferma, un plan que nació con mal pie en 2023 y que ahora, tras varias vueltas, ha logrado el informe necesario para avanzar.
Datos clave
- Estado
- Declaración de impacto favorable
- Promotor
- Energies Renovables Terra Ferma, SL
- Tramos
- 13,97 km (66 kV) y 4,39 km (220 kV)
- Municipios
- La Pobla de Segur, Conca de Dalt, Isona i Conca Dellà y Tremp
- Vigencia
- 4 años para iniciar la ejecución
La infraestructura consiste en dos tramos de alta tensión, uno de 66 kV y otro de 220 kV, que suman casi 14 kilómetros de trazado en el caso de la primera línea y más de 4 kilómetros en la segunda. La solución técnica elegida, bautizada como alternativa E.1, combina tramos aéreos y subterráneos, siendo este último el predominante para evitar impactos negativos en la fauna y el paisaje del entorno.
El proyecto ha despertado una notable oposición local. Ayuntamiento tras ayuntamiento, desde Isona i Conca Dellà hasta Tremp o La Pobla de Segur, los consistorios han emitido informes desfavorables alegando desde la ocupación de caminos públicos hasta la incompatibilidad con los planes de protección del pantano de Sant Antoni. La Asociación Geoparc Orígens también ha mostrado su rechazo por la concentración de instalaciones en una zona protegida y de alto valor patrimonial.
La declaración de impacto ambiental es clara sobre las condiciones que la promotora debe cumplir sí o sí. Los trabajos no podrán tocar las zonas sensibles durante la época de reproducción, fijada entre el 15 de marzo y el 15 de julio. Además, será obligatorio realizar controles arqueológicos y paleontológicos durante todos los movimientos de tierra para asegurar que no se pierda ningún vestigio histórico.
La empresa tiene ahora cuatro años para arrancar las obras antes de que esta declaración caduque. Si finalmente se pone en marcha, tendrá que constituir una Comisión Mixta de Seguimiento para vigilar que todo lo prometido sobre el papel se traslade con rigor al terreno. Es el precio por conectar esta red a la subestación La Pobla en una comarca que no quiere dejar de ser lo que es.
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