Luz verde al plan de movilidad de Martorell 2030 con nuevos deberes
La Generalitat da el visto bueno ambiental al plan de movilidad de Martorell, pero exige medidas urgentes para reducir el ruido y el tráfico en las zonas más críticas.
El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Martorell para el horizonte 2030 cuenta ya con el visto bueno ambiental de la Generalitat, aunque el documento llega con deberes importantes bajo el brazo. La declaración ambiental estratégica publicada este agosto avala el plan municipal, pero exige retoques significativos antes de que la hoja de ruta para moverse por la villa sea definitiva. Si eres vecino, ya puedes ver por dónde van los tiros del tráfico futuro.
Datos clave
- Horizonte
- 2030
- Acción prioritaria
- Reducción de emisiones NOx y PM10
- Calles a actuar
- Montserrat y Puig del Ravell
- Informes
- Seguimiento a los 3 y 6 años
La administración autonómica ha puesto sobre la mesa una serie de condicionantes que Martorell deberá integrar para mejorar la calidad del aire y reducir el ruido. Entre los puntos más destacados, la resolución exige una evaluación específica para cumplir con los nuevos valores límite europeos de calidad del aire para el 2030, una directiva que aprieta las tuercas más que el anterior plan regional. La Generalitat subraya que, aunque el municipio no está obligado legalmente a crear una zona de bajas emisiones, el riesgo de incumplimiento de estos nuevos umbrales aconseja analizar su viabilidad como medida preventiva.
El plan actual ya incluye objetivos estratégicos como favorecer la movilidad a pie, potenciar la bicicleta y hacer competitivo el transporte público, pero la Generalitat pide más ambición. En concreto, el documento exige medidas concretas para la calle de Montserrat y la calle de Puig del Ravell, donde los niveles de ruido superan lo permitido. Aquí se deberán instalar pavimentos sonorreductores, limitar la velocidad y colocar elementos de absorción como pantallas o barreras vegetales.
El Ayuntamiento tendrá que reformular actuaciones para reducir la ocupación del espacio público por parte del vehículo privado. Se plantea específicamente convertir parte del superávit actual de aparcamientos en itinerarios para bicicletas o mejoras en la red de peatones. Además, el plan deberá priorizar las medidas de reducción de contaminantes y asegurar que las actuaciones clave se ejecuten durante la primera fase de implantación, es decir, en los próximos tres años.
El seguimiento será estricto. El plan establece que, a los tres y seis años de vigencia, Martorell deberá presentar informes de evaluación con indicadores numéricos sobre el grado de cumplimiento de cada medida. La Generalitat quiere ver números claros sobre emisiones, tráfico y exposición de la población al ruido, y ha dejado claro que el plan no puede limitarse a buenas intenciones si quiere ser efectivo.
La pelota está ahora en el tejado municipal. Tienen dos años para aprobar el plan definitivo tras esta publicación. Si el tiempo pasa y no se aprueba, la declaración ambiental caducará. Toca ponerse manos a la obra.
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