El nuevo plan urbanístico de Les Cabanyes ya tiene aval ambiental
La Generalitat da luz verde al nuevo plan urbanístico de Les Cabanyes, que prioriza un núcleo compacto y sostenible. El ayuntamiento debe solventar dos informes técnicos antes de la aprobación definitiva.
El urbanismo de Les Cabanyes encara su recta final con una declaración ambiental estratégica que ya cuenta con el visto bueno de la Generalitat. El nuevo plan de ordenación urbanística municipal, conocido por sus siglas como POUM, busca actualizar unas normas que datan de 1999 y que ya necesitaban un relevo generacional para adaptarse a los tiempos actuales.
Datos clave
- Plazo
- 2 años para la aprobación definitiva
- Qué hacer
- Integrar respuestas a informes de Infraestructuras Rurales y Agencia Catalana del Agua
- Objetivo
- Actualizar el POUM de 1999
- Actuaciones
- 7 polígonos y 2 actuaciones aisladas
El plan apuesta por un modelo compacto y sostenible, lo que implica decir adiós a las expansiones extensivas que devoran terreno. En su lugar, el ayuntamiento prioriza la consolidación del casco histórico y la creación de un sistema de recorridos a pie para que los vecinos se muevan por el pueblo sin necesidad de coche. La movilidad no motorizada es, junto a la mezcla de usos en el centro, el pilar sobre el que se quiere mejorar la calidad de vida.
Habrá cambios visibles en la trama urbana con la creación de siete polígonos de actuación. Estos espacios servirán para completar el tejido urbanístico y ampliar las zonas de equipamientos y espacios libres. También se han delimitado dos actuaciones aisladas que permitirán expropiar terrenos para convertirlos en sistemas generales, reforzando la red de servicios básicos del municipio.
La zonificación rural también se blinda bajo las claves N1 para los viñedos, protegiéndolos como suelo especial, y N2 para las masas forestales de la montaña de Sant Jaume, donde cualquier uso contrario al bosque queda prohibido. Los caminos rurales estructurantes, bajo la clave Xr, permitirán ordenar los pasos que comunican el municipio con sus vecinos.
El visto bueno de la Generalitat, sin embargo, llega con deberes. El ayuntamiento deberá integrar en el documento resumen del plan las respuestas técnicas a los informes de la Subdirección General de Infraestructuras Rurales y de la Agencia Catalana del Agua, dos organismos que plantearon observaciones que el consistorio debe aclarar antes de la aprobación definitiva.
Esta luz verde tiene fecha de caducidad. Si el pleno no aprueba definitivamente el plan en un máximo de dos años, la declaración perderá su vigencia y habrá que volver a empezar el proceso desde cero.
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