Luz verde al plan que unirá Sant Feliu tras el soterramiento
La Generalitat valida el informe ambiental para transformar 147.680 metros cuadrados tras el soterramiento de las vías del tren en Sant Feliu de Llobregat.
Sant Feliu de Llobregat tiene luz verde ambiental para transformar el vacío que dejarán las vías del tren a su paso por el casco urbano. La Generalitat ha emitido el informe estratégico favorable para la modificación puntual del Plan general metropolitano que permitirá coser las dos mitades de la ciudad, históricamente separadas por el ferrocarril.
Datos clave
- Viviendas previstas
- 581 nuevas, 50% de protección oficial
- Superficie total
- 147.680 m2
- Uso no residencial
- 15.831 m2 para comercios y oficinas
- Objetivo acústico
- Máx. 60 dB de día y 50 dB de noche
El proyecto aborda una superficie de 147.680 metros cuadrados y contempla la construcción de 581 nuevas viviendas, de las cuales cerca de la mitad serán de protección oficial. La reordenación busca crear un eje de centralidad lineal que, además de los bloques residenciales, reserva 15.831 metros cuadrados para usos comerciales y de oficinas.
Todo este plan descansa sobre el soterramiento ferroviario. Al desaparecer las vías en superficie, el diseño propuesto incorpora un sistema continuo de espacios verdes que conectará con los parques existentes y reforzará la fachada oeste, la zona más ligada al casco antiguo de la localidad.
El documento ambiental, aunque favorable, llega con condiciones estrictas que el Ayuntamiento deberá integrar en el proyecto final. Entre las exigencias se encuentra un control arqueológico preventivo, el análisis detallado de los riesgos de inundabilidad por las rieras de la Salut y Sant Just, y la adaptación del proyecto a los criterios del Parque Natural de la Sierra de Collserola.
La movilidad también está en el punto de mira de los técnicos autonómicos. La implantación del tranvía obligará a una nueva zonificación acústica para garantizar que el ruido no supere los 60 decibelios durante el día ni los 50 durante la noche en las zonas residenciales cercanas.
Para el ajardinamiento, el informe impone el uso de especies autóctonas y desaconseja totalmente las plantas invasoras. Además, las nuevas construcciones deberán ser edificios de consumo de energía casi nulo, atendiendo a las normativas de eficiencia vigentes.
El informe ambiental caduca en cuatro años si para entonces no se ha aprobado definitivamente la modificación del plan. El Ayuntamiento deberá solicitar un informe a la Oficina Territorial Ambiental de Barcelona durante el trámite de información pública, el momento clave para comprobar si todas estas consideraciones se han incorporado correctamente al diseño final.
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