L'Alta Garrotxa usará quemas prescritas en 184 hectáreas
La Generalitat da luz verde a un programa de quemas controladas en 22 puntos de L'Alta Garrotxa para frenar el avance del matorral y reducir el riesgo de incendios forestales.
El fuego controlado será la herramienta elegida para recuperar los pastos de L'Alta Garrotxa. La Generalitat ha emitido su informe ambiental favorable para el programa de quemas prescritas que afectará a 184,5 hectáreas de terreno en seis municipios, evitando así someter el plan a una evaluación ordinaria más compleja.
Datos clave
- Superficie total
- 184,5 hectáreas
- Ámbitos
- 22 zonas distribuidas en 6 municipios
- Objetivo principal
- Recuperación de pastos y prevención de incendios
- Vigencia del informe
- 4 años para la aprobación del programa
La iniciativa busca combatir el abandono de las actividades agrícolas tradicionales, que ha provocado que el matorral gane terreno y aumente el riesgo de incendios. El plan se ejecutará en 22 ámbitos distintos repartidos entre Albanyà, Beuda, Camprodon, La Vall de Bianya, Sales de Llierca y Montagut i Oix, con el objetivo de recuperar espacios abiertos y mejorar la resiliencia forestal.
El grueso de la actuación, unas 122,4 hectáreas, se destinará a recuperar pastos invadidos por arbustos. El resto de las intervenciones se reparten entre el mantenimiento de zonas abiertas, la prevención de incendios en sotobosque, la creación de dehesas y la habilitación de puntos estratégicos para facilitar las labores de los equipos de extinción.
El informe ambiental subraya que las actuaciones se realizarán una única vez durante la vigencia del programa. No se prevé una recurrencia generalizada, aunque el promotor deberá cumplir estrictas condiciones para minimizar el impacto sobre la fauna y la flora.
La protección de la biodiversidad será una prioridad innegociable. Se han establecido medidas preventivas específicas en la zona de Bestracà para proteger al turón, obligando a realizar una búsqueda exhaustiva de madrigueras antes de iniciar cualquier quema y a dejar vías de escape hacia zonas vegetales seguras.
Las quemas deberán ajustarse a condiciones meteorológicas muy precisas para mantener intensidades bajas. El documento ambiental advierte además sobre el riesgo de especies invasoras: se deberá vigilar la respuesta del senecio del Cabo, una planta cuya germinación puede verse favorecida por el fuego.
El programa es un hecho. La normativa actual exige que el plan definitivo sea aprobado en los próximos cuatro años para que este informe mantenga su validez.
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