Luz verde a la residencia canina en la masía de Can Rovira de Villar
La Generalitat ha autorizado el proyecto de residencia y adiestramiento canino en Les Franqueses del Vallès. La actividad ocupará una masía existente con medidas estrictas para proteger el entorno natural.
La masía de Can Rovira de Villar, situada en el vecindario de Llerona, se prepara para albergar una residencia canina y un centro de adiestramiento tras recibir el visto bueno ambiental. El proyecto, tramitado por el Ayuntamiento de Les Franqueses del Vallès, ha superado el trámite sin necesidad de someterse a una evaluación ordinaria por su escaso impacto. Las instalaciones aprovecharán una edificación ganadera ya existente que llevaba tiempo en desuso.
Datos clave
- Capacidad máxima
- 65 perros
- Superficie ocupada
- 2.387 m²
- Ubicación
- Can Rovira de Villar, Les Franqueses
- Condición ambiental
- Sin evaluación ordinaria
La capacidad del centro se ha fijado en un máximo de 65 perros, destinados a servicios de alojamiento y formación. La intervención es mínima: apenas se pintarán paredes, se colocarán cerramientos interiores con malla y se habilitará un parque de recreo exterior de 15 por 17 metros. No habrá pavimentación nueva ni movimientos de tierras, lo que ayuda a que el entorno natural se mantenga intacto.
La zona se sitúa en suelo no urbanizable dentro de un espacio de la Red Natura 2000, un detalle que ha obligado a realizar consultas previas a diversos organismos. La Comisión Territorial de Urbanismo ha recomendado, eso sí, mejorar la integración visual instalando una pantalla vegetal alrededor de las mallas perimetrales y utilizando tonos terrosos en las fachadas.
Las autoridades ambientales también han puesto el foco en la contaminación acústica y lumínica. La propiedad deberá presentar un estudio adicional de modelización del ruido que tenga en cuenta la orografía y las condiciones meteorológicas, además de validar el alumbrado exterior para cumplir con los estándares actuales de protección nocturna.
El proyecto ocupa 2.387 metros cuadrados dentro de una finca mucho mayor, de más de 84.000 metros cuadrados. El resto del terreno continuará con su uso agrario actual sin alteraciones. Tras finalizar las obras, la dirección del proyecto deberá certificar que todas estas medidas correctoras se han ejecutado correctamente.
El visto bueno ya es oficial.
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