Luz verde a la restauración hídrica del estanque de La Ricarda
La Generalitat autoriza las obras para restaurar el caudal en La Ricarda. El proyecto, sin evaluación ordinaria, incluye nuevas tuberías y estaciones de bombeo bajo estrictas medidas de protección natural.
El estanque de La Ricarda recupera el aliento. La Generalitat ha dado luz verde al proyecto de restauración hídrica promovido por la Agencia Catalana del Agua en El Prat de Llobregat, determinando que no necesita pasar por una evaluación de impacto ambiental ordinaria al no preverse efectos adversos significativos. La obra, eso sí, deberá seguir a rajatabla una serie de medidas preventivas para no alterar el delicado ecosistema del Delta.
Datos clave
- Plazo nidificación
- 1 de marzo al 31 de julio
- Infraestructura
- 1.500 m y 1.700 m de tuberías
- Ubicación
- El Prat de Llobregat
- Condición técnica
- 72 horas de apertura de boca al mar
El plan busca corregir décadas de falta de caudal mediante la captación de agua desde los pozos 2 y 3 del Centro de Recuperación de Animales Marinos, en la franja entre el aeropuerto y la playa. El sistema requiere renovar estos pozos y tender 1.500 metros de tubería hasta el estanque de la Illa, donde se mezclará el agua, para luego bombearla mediante otros 1.700 metros de conducción hasta La Ricarda. El proyecto incluye además la construcción de una nueva estación de bombeo y una acometida eléctrica específica.
Las administraciones han puesto condiciones claras para que la maquinaria no dañe el entorno protegido. Por ejemplo, toda obra deberá evitar el periodo de nidificación, comprendido entre el 1 de marzo y el 31 de julio. Los técnicos exigen además que los acopios de materiales y el aparcamiento de vehículos se sitúen estrictamente en zonas ya asfaltadas.
El Ayuntamiento de El Prat y el Consorcio del Delta han dado su visto bueno, pero han marcado el terreno con peticiones concretas. Entre ellas, piden que se haga una simulación de los caudales de extracción según el estado del acuífero profundo y que se garantice un tiempo mínimo de apertura de la boca hacia el mar de 72 horas en cada episodio.
La gestión del sistema, una vez en funcionamiento, debería recaer en el Consorcio del Delta. Se han solicitado medidas adicionales para evitar desbordamientos en los cultivos cercanos durante los bombeos por pulsos, así como un replanteamiento de los trazados de las tuberías para esquivar el sistema radicular de los pinos piñoneros y otros árboles valiosos.
El patrimonio también está bajo vigilancia. Aunque no hay elementos inventariados en la zona, el plan incluye un protocolo de parada inmediata de los movimientos de tierra si aparecen restos durante las excavaciones. El Departamento de Cultura deberá ser avisado al instante.
La obra avanza. El Delta lo agradece.
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