Luz verde a la roturación en La Granadella: las condiciones impuestas
La Generalitat autoriza la transformación de una finca en Els Tagornars para el cultivo de olivar, imponiendo límites estrictos para preservar el patrimonio y el suelo.
El proyecto para transformar más de 13 hectáreas de terreno en La Granadella en una explotación de olivar superintensivo ya tiene luz verde ambiental, pero con condiciones. La Generalitat ha resuelto que el plan de la empresa Ecoges Natura no necesita pasar por una evaluación de impacto ambiental ordinaria, siempre y cuando se respeten una serie de cautelas para proteger el paisaje y la biodiversidad de la finca de Els Tagornars.
Datos clave
- Superficie afectada
- 13,68 ha
- Zona mínima excluida
- 3 ha
- Pendiente máxima
- 20 %
- Ubicación
- Polígono 14, parcela 152, La Granadella
La superficie total afectada por el cambio de uso es de 13,68 hectáreas, aunque el documento técnico subraya la necesidad de excluir zonas de alto valor. De hecho, el promotor deberá dejar fuera de la roturación al menos 3 hectáreas para preservar vegetación, márgenes y muros de piedra seca. Estas áreas se consideran infraestructuras verdes esenciales para mantener la conectividad ecológica en un territorio donde el mosaico de pinares y matorrales es clave.
El proyecto, que busca ampliar los cultivos de regadío del sistema Garrigues Sud, se topó en su tramitación con voces críticas. Tanto la entidad Egrell como el responsable de la Oficina Territorial Ambiental señalaron riesgos potenciales para especies como el águila perdicera, así como posibles incoherencias con la disponibilidad de recursos hídricos. La resolución de la Generalitat zanja el debate condicionando la ejecución a la aplicación de medidas correctoras muy concretas.
El promotor tiene ahora la obligación de realizar una prospección superficial previa en toda el área afectada. El objetivo es doble: asegurar que no se dañan ejemplares de fauna protegida y localizar posibles vestigios patrimoniales, como las trincheras de Tabornars. Cualquier hallazgo arqueológico deberá integrarse en un estudio que evaluará el Departamento de Cultura antes de que las máquinas entren en la finca.
El documento también pone límites claros al trabajo mecánico. Queda terminantemente prohibido afectar terrenos con pendientes superiores al 20 por ciento y se recomienda no superar el 15 por ciento. Además, los taludes resultantes deben diseñarse para facilitar la regeneración natural y se exige minimizar el uso de herbicidas en los márgenes de las parcelas para mantener la biodiversidad del suelo.
Una vez terminadas las obras, el promotor deberá presentar un informe final de seguimiento ante la Oficina Territorial Ambiental en Lleida. Este documento, firmado por la dirección ambiental de la obra, deberá verificar que se han cumplido todas las condiciones establecidas en la resolución, incluyendo la gestión adecuada de los residuos de piedra generados durante la roturación. La actuación está ahora bajo supervisión.
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