Torrelameu: el campo de fútbol se traslada al norte del núcleo urbano
La Generalitat autoriza el cambio de ubicación del campo de fútbol de Torrelameu para construir un centro docente en su lugar. El plan urbanístico se traslada al norte.
El campo de fútbol de Torrelameu tiene los días contados en su ubicación actual. La Generalitat ha dado luz verde al informe ambiental que permite mover las instalaciones deportivas hacia la zona norte del núcleo urbano, un cambio que busca liberar el espacio actual para construir un nuevo centro docente.
Datos clave
- Objetivo
- Traslado del campo de fútbol
- Nuevo equipamiento
- Centro docente
- Superficie total
- 69.324 m2 afectados
- Vigencia informe
- 4 años
La decisión oficial despeja el camino para que el Ayuntamiento reordene el mapa urbanístico de la zona. El plan prevé trasladar el campo a los terrenos donde ya se encuentran la pista polideportiva, las piscinas municipales y la escuela, creando así un área unificada de equipamientos públicos. El espacio que dejará el fútbol pasará a calificarse como equipamiento docente, con una superficie de 12.090 metros cuadrados, frente a los 9.460 que ocupaba anteriormente.
Este movimiento no es solo un intercambio de parcelas. La modificación urbanística, que afecta a un total de 69.324 metros cuadrados entre ambos ámbitos, supone además suprimir un sector de suelo urbanizable no delimitado en la zona norte para integrarlo directamente como suelo urbano. La evaluación ambiental concluye que esta reordenación no requiere pasar por el trámite ordinario, al no generar impactos significativos sobre el entorno natural.
El visto bueno llega con dos condiciones claras para el Ayuntamiento. Primero, el proyecto debe asegurar la compatibilidad con el riesgo de inundaciones por la dinámica torrencial del clamor de la Gombalda. Los técnicos exigen una valoración específica para evitar que los nuevos campos deportivos acaben en áreas de riesgo.
La segunda condición afecta al patrimonio histórico. Cualquier hallazgo arqueológico o paleontológico durante las obras obligará a parar de inmediato los trabajos y seguir las instrucciones del Departamento de Cultura. Es una salvaguarda habitual en suelos periurbanos, pero que aquí se subraya como punto crítico.
El expediente ambiental tiene una fecha de caducidad de cuatro años. Si en ese plazo el Ayuntamiento de Torrelameu no aprueba definitivamente la modificación del plan urbanístico, el informe perderá su validez actual. El camino está marcado.
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