Sant Cugat: luz verde ambiental para edificar en La Floresta
La Generalitat valida la modificación del plan urbanístico en La Floresta, pero impone condiciones ambientales estrictas por su proximidad a Collserola.
El barrio de La Floresta, en Sant Cugat del Vallès, tiene por delante una transformación urbanística que busca poner orden en un ámbito de más de 15.000 metros cuadrados. El Departament de Territori ha emitido su informe ambiental estratégico sobre el plan que afecta a la avenida Verge de Montserrat y al Jardí de les Fades. El proyecto no necesita una evaluación ambiental ordinaria, aunque el visto bueno llega con una lista de condiciones bajo el brazo.
Datos clave
- Superficie total
- 15.271 m²
- Techo Verge Montserrat
- 8.757 m²t
- Techo Jardí Fades
- 3.328,07 m²t
- Vigencia informe
- 4 años
La propuesta que maneja el Ayuntamiento busca compactar la edificabilidad y convertir suelos hoy dispersos en una pieza más coherente. La zona, encajonada entre la avenida Pere Planas y la calle Moret, se clasifica como suelo urbano pero permanece sin desarrollar. El plan contempla levantar seis volúmenes de baja y dos alturas en Verge de Montserrat para vivienda protegida, sumando un techo de 8.757 metros cuadrados. En el Jardí de les Fades, la apuesta vira hacia la vivienda plurifamiliar con 3.328 metros cuadrados edificables.
El entorno no es sencillo. La proximidad con Collserola marca el ritmo de las exigencias. El informe ambiental es claro: al estar en un espacio funcional del parque natural, cualquier avance debe cuidar al extremo la integración paisajística y la estabilidad del terreno, especialmente en las zonas con pendientes superiores al 20 por ciento.
Las autoridades ambientales exigen medidas concretas para no perder superficie forestal y para proteger la fauna autóctona. Nada de especies invasoras en las futuras zonas verdes, pavimentos que drenen el agua y una obligada integración con la normativa de aguas. Además, los edificios que nazcan aquí deberán cumplir con las nuevas exigencias de eficiencia energética y ciclo de vida de los materiales.
El visto bueno de la Generalitat tiene letra pequeña. Antes de seguir, el Ayuntamiento deberá coordinarse con la Agencia Catalana del Agua y cumplir con las directrices del Consorcio del Parque Natural de Collserola. Las ausencias de medidas compensatorias claras o los errores en el cálculo de emisiones de gases de efecto invernadero podrían frenar el proyecto. El informe tiene una caducidad de cuatro años si antes no se aprueba la modificación del planeamiento.
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