La Festa del Riu de Móra d'Ebre, nueva fiesta de interés nacional
El Gobierno de la Generalitat eleva la Festa del Riu de Móra d'Ebre a la categoría nacional. Tras 127 años de historia, la cita fluvial más antigua de Cataluña entra en el Catálogo del Patrimonio Festivo.
La Festa del Riu de Móra d'Ebre ya tiene el sello oficial que la eleva a la categoría de fiesta tradicional de interés nacional. El Gobierno de la Generalitat ha formalizado este reconocimiento para la cita fluvial más veterana de Cataluña, que conecta a la población con el oficio de los antiguos sirgadors y la historia del transporte en el Ebro.
Datos clave
- Distinción
- Fiesta tradicional de interés nacional
- Fecha celebración
- Entre el 3er sábado y el último domingo de agosto
- Entidades impulsoras
- Ayuntamiento, Club Náutico, Centro de Estudios y Federación Catalana
El camino hasta este nombramiento se inició el pasado 9 de junio con la apertura del expediente, un trámite que ha concluido sin obstáculos ni alegaciones en contra. La resolución inscribe ahora la fiesta en el Catálogo del Patrimonio Festivo de Cataluña, consolidándola como un referente de rigor histórico que trasciende las fronteras de las Terres de l'Ebre.
Las raíces de esta celebración son profundas. La primera mención documentada se remonta al 6 de septiembre de 1899, cuando el diario Los Debates ya hablaba de las regatas durante la fiesta mayor local.
Durante más de un siglo, la estructura se mantuvo estable: un pasacalle desde el Ayuntamiento hasta el muelle, seguido por carreras de natación, piraguas y las tradicionales muletes. Aquellos patos lanzados al río hace décadas han dejado paso a versiones de plástico y a nuevas tradiciones más sostenibles.
La transformación definitiva llegó en 2009 con la creación del Concurso de Sirgadors. El uso de la vestimenta del antiguo oficio y la introducción del cuerno marino han aportado una identidad propia que ha permitido a la fiesta desvincularse de la programación de la fiesta mayor.
El esfuerzo físico y la memoria colectiva son el eje de este patrimonio vivo. La organización, que involucra al Ayuntamiento, al Club Náutico, al Centro de Estudios de la Ribera de Ebro y a la Federación Catalana por la Cultura y el Patrimonio Marítimo y Fluvial, ha logrado adaptar la cita a los nuevos tiempos sin perder el alma.
La fiesta se celebra cada año entre el tercer sábado y el último domingo de agosto. Diez días de actividades. Todo ocurre junto al río. Es historia viva.
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