Luz verde para 27,5 hectáreas de olivar y cereal en Majadas
La Junta de Extremadura avala el proyecto de regadío de María Jesús Arjona Álvarez en Majadas, condicionado a la protección de casi un centenar de encinas.
Majadas tiene luz verde ambiental para un nuevo proyecto de olivar superintensivo y cereal en la finca El Chorizo. La promotora María Jesús Arjona Álvarez ha obtenido el informe favorable de la Dirección General de Gestión Sostenible y Política Forestal, que ha concluido que el proyecto no requiere una evaluación de impacto ambiental ordinaria al no preverse efectos adversos significativos sobre el entorno.
Datos clave
- Promotora
- María Jesús Arjona Álvarez
- Superficie
- 27,5 hectáreas
- Consumo de agua
- 46.039,314 m³/año
- Ubicación
- Finca El Chorizo, Majadas
La iniciativa transformará 27,5 hectáreas de terreno, actualmente dedicadas a cereal de invierno y pastizal, en una explotación que combina 19 hectáreas de olivar superintensivo, regado por goteo, y 8,5 hectáreas de cereal con riego por aspersión. El agua procederá del embalse de una presa existente en la misma finca, con un consumo anual estimado de 46.039,314 metros cúbicos.
El proyecto, que se desarrolla en la parcela 8 del polígono 10 de Majadas, no entra en la Red Natura 2000. Sin embargo, el informe ambiental impone condiciones estrictas para proteger la biodiversidad y el patrimonio. Entre ellas, destaca la obligación de respetar las encinas con un diámetro superior a 30 centímetros y los piruétanos de más de 15, dejando un radio de 8 metros libre de cultivo a su alrededor.
La intervención arqueológica será otro punto clave antes de que empiecen las obras. Debido a la superficie afectada, de más de 27 hectáreas, se deberán realizar prospecciones superficiales intensivas para descartar la presencia de yacimientos o restos etnográficos. Si se hallaran elementos de interés, la promotora deberá paralizar los trabajos y comunicarlo en menos de 48 horas.
La gestión de recursos hídricos también está blindada. La Confederación Hidrográfica del Tajo exige un control estricto, restringiendo la captación de aguas superficiales de la laguna del Chorizo al periodo entre noviembre y febrero. El almacenamiento de agua para el resto de los meses debe realizarse en balsas o depósitos con capacidad suficiente para cubrir la demanda, evitando así afectar a los caudales ecológicos y a los aprovechamientos existentes aguas abajo.
El informe ambiental destaca que la eliminación de unas 40 encinas, tal como solicitaba la promotora, es menor a la realidad detectada por la administración, que ha contabilizado hasta 98 ejemplares entre encinas, alcornoques y fresnos en la zona de actuación. La normativa obliga a reponer cualquier árbol autóctono perdido por accidente durante las labores.
El proyecto tiene ahora cuatro años de vigencia para obtener las autorizaciones administrativas necesarias antes de que este informe ambiental caduque. Las futuras labores deberán evitar la siega química y priorizar métodos mecánicos de desbroce para no degradar el suelo.
La integridad del arbolado marca el límite.
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