Luz verde para la plantación de pistachos de Manuel Ramírez Gallego
El proyecto de Manuel Ramírez Gallego en Fuenlabrada de los Montes no deberá someterse a evaluación ordinaria, pero la superficie final autorizada se ha visto recortada.
Manuel Ramírez Gallego ya tiene luz verde para transformar parte de sus terrenos en Fuenlabrada de los Montes. El proyecto de cambio de uso forestal a agrícola, que busca implantar un cultivo de pistachos en secano, ha superado el trámite de evaluación ambiental simplificada, lo que significa que el promotor no necesitará someterse al procedimiento ordinario de impacto ambiental, siempre que respete una estricta lista de condiciones.
Datos clave
- Superficie autorizada
- 8,45 hectáreas
- Ubicación
- Fuenlabrada de los Montes (Badajoz)
- Promotor
- Manuel Ramírez Gallego
- Vigencia del informe
- 4 años
La finca, situada en el polígono 10, cuenta con una superficie total de 9,97 hectáreas, pero no todo el terreno verá cambiar su uso. Tras analizar el proyecto, la Dirección General de Gestión Sostenible y Política Forestal ha ordenado dejar una zona de reserva en las parcelas 305 y 308, además de en los recintos 4 de la parcela 304 y 2 de la parcela 309, para preservar la vegetación natural y el arroyo del Quegigal. Como resultado, la superficie efectiva autorizada para la plantación de pistachos se reduce a 8,45 hectáreas.
El respeto por el arbolado adulto es una de las claves de la resolución. Se deben proteger todas las encinas, quejigos y piruétanos de más de 15 centímetros de diámetro que actualmente pueblan la explotación. El promotor tendrá que mantener un radio libre de ocho metros alrededor de cada uno de estos árboles para evitar interferencias, pudiendo reducirse a cuatro metros únicamente en el caso del piruétano.
Las medidas preventivas incluyen la prohibición de movimientos de tierra profundos, como gradeos o subsolados, bajo la copa de estos árboles, y la obligación de realizar una prospección arqueológica previa al inicio de los trabajos. Si durante esta inspección se hallaran restos arqueológicos, paleontológicos o etnográficos, será obligatorio informar a la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural antes de continuar.
La resolución también pone coto a los riesgos de contaminación y erosión. No se permitirán vertidos de productos agroquímicos si hay previsión de fuertes lluvias y todo producto utilizado debe estar debidamente registrado. Asimismo, se prohíbe la formación de cordones longitudinales de restos vegetales tras el desbroce, obligando a su astillado o trituración para incorporarlos al terreno.
El cumplimiento de estas normas será objeto de vigilancia a través de un informe anual que el promotor deberá presentar. Cualquier modificación posterior del diseño original deberá ser comunicada al órgano ambiental antes de llevarse a cabo. Si el proyecto no cuenta con la autorización definitiva en el plazo de cuatro años, este informe de impacto ambiental perderá su validez.
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