Luz verde a la modernización del riego en la finca El Escobar
La Junta de Extremadura autoriza la modernización de la toma de agua de Escobar SCL en Mérida tras validar que el proyecto no supone un riesgo ambiental significativo.
Modernizar una toma de agua en el Canal de Lobón es el objetivo de Escobar SCL en su finca emeritense de El Escobar. El proyecto, que busca frenar las pérdidas de agua, ha recibido el visto bueno ambiental para consolidar su concesión de riego en 40 hectáreas cultivadas de frutales.
Datos clave
- Superficie
- 40 hectáreas
- Consumo anual
- 180.560 m3/año
- Ubicación
- Polígono 78, parcelas 129, 354, 355, 429
- Vigencia informe
- 4 años
La Dirección General de Gestión Sostenible y Política Forestal ha determinado que no es necesario someter la actuación a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, al considerar que los efectos adversos no son significativos. Eso sí, la resolución impone una larga lista de condiciones que la promotora deberá cumplir a rajatabla.
El consumo de agua proyectado asciende a 180.560 metros cúbicos anuales. La captación se sitúa en la margen izquierda del canal, en las coordenadas 723.321 y 4.309.559 (ETRS 89 UTM huso 29), una zona que se encuentra fuera de la Red de Áreas Protegidas de Extremadura.
La ubicación del proyecto, dentro del yacimiento arqueológico emeritense, obliga a la promotora a realizar un seguimiento arqueológico en todos los movimientos de tierra. Además, será necesario obtener la autorización previa del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida antes de iniciar cualquier obra.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha dado luz verde, señalando que la actuación es compatible con el Plan Hidrológico. Sin embargo, la resolución recuerda que el promotor deberá instalar dispositivos de medición y cumplir con un plan de vigilancia específico.
El respeto a los cauces del arroyo del Pueblo y del Carrasco es otra de las claves. La zona de policía de estos cauces está sujeta a limitaciones estrictas, prohibiendo cualquier obra auxiliar no autorizada o quema de restos en su entorno.
Las medidas preventivas incluyen la prohibición de usar grupos electrógenos con motores de explosión y la exigencia de insonorizar la caseta de bombeo. Todo debe quedar listo antes de poner en marcha los temporizadores de riego.
El informe ambiental caduca en cuatro años si para entonces no se ha autorizado el proyecto. Hasta entonces, la finca tiene el camino despejado para transformar su infraestructura. Solo falta el papel de la Confederación y la licencia del ayuntamiento.
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