Luz verde al olivar de José Bernal Moreno en Acedera
La Junta de Extremadura autoriza el proyecto de regadío para 12,7977 hectáreas de olivar en Acedera tras confirmar su compatibilidad con la Red Natura 2000.
El olivar de José Bernal Moreno en Acedera ha recibido luz verde definitiva. El promotor extremeño, tras un proceso de evaluación que comenzó en 2024, cuenta ya con la declaración de impacto ambiental necesaria para transformar su explotación de Guadalperales. El proyecto abandona el regadío de praderas por inundación para pasar al riego por goteo en 12,7977 hectáreas de olivar.
Datos clave
- Superficie
- 12,7977 ha
- Ubicación
- Finca Guadalperales, Acedera
- Consumo agua
- 53.527,09 m3/año
- Vigencia
- 4 años para iniciar obras
El cambio técnico promete ser eficiente. La nueva infraestructura permitirá un consumo anual de 53.527,09 metros cúbicos de agua, provenientes del Canal de Orellana. Las tuberías principales serán de PVC de 110 milímetros, complementadas con una red secundaria y portagoteros que se ajustan a un marco de plantación de 3,7 por 1,3 metros.
La administración ha supervisado con lupa la zona de afección, dado que el terreno se encuentra dentro de la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) de los Arrozales de Palazuelo y Guadalperales. Los informes sectoriales confirman que, al tratarse de una transformación de terreno agrícola sin presencia de vegetación forestal, los impactos ambientales son mínimos.
El visto bueno viene, eso sí, con deberes para el promotor. La resolución exige crear un lindero de vegetación natural de al menos 5 metros de ancho junto al arroyo Barroso. En esa franja queda prohibido el desbroce, el uso de herbicidas y el vertido de cualquier tipo de residuo.
La convivencia con el entorno marca las pautas de funcionamiento. El olivar no podrá recogerse de forma nocturna con medios mecánicos para no dañar a la fauna local, una medida que ya es estándar en la normativa extremeña para evitar accidentes con aves silvestres.
El proyecto asume una responsabilidad de mantenimiento rigurosa. Si durante la ejecución de las zanjas o la instalación de tuberías aparecieran restos arqueológicos, los trabajos deberán detenerse de forma inmediata. El hallazgo tendría que comunicarse a la Consejería de Cultura en un plazo máximo de 48 horas.
La dirección de gestión sostenible enfatiza la responsabilidad del titular sobre cualquier daño futuro. Si surgiera contaminación física o química en el suelo o las aguas por una gestión inadecuada de los fertilizantes, será el propietario quien deba sufragar las tareas de recuperación a su estado original.
La vigencia de esta declaración tiene fecha de caducidad. Si las obras no han comenzado en un plazo de cuatro años desde su publicación en el boletín, el permiso perderá su validez automáticamente.
La burocracia ha finalizado.
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