La variante de Amutalde en Hondarribia, frenada por Medio Ambiente
La Diputación Foral de Gipuzkoa deberá someter la nueva conexión entre la GI-636 y la N-638 a una evaluación ambiental completa, tras considerar insuficiente el análisis inicial del proyecto.
El proyecto para conectar la GI-636 con la N-638 en Hondarribia, conocido como la variante de Amutalde, se ha topado con un muro técnico y ambiental. El informe oficial emitido por la Dirección General de Administración Ambiental de Gipuzkoa, con fecha de 27 de julio de 2026, ha concluido que el estudio presentado por el Departamento de Infraestructuras Viarias es, a todas luces, insuficiente.
Datos clave
- Qué ocurre
- Proyecto sujeto a evaluación ambiental ordinaria
- Motivo
- Análisis de alternativas insuficiente
- Longitud
- 0,7 km
- Estatus
- Informe vinculante desfavorable
La pretensión de construir este nuevo enlace de 0,7 kilómetros cerca del humedal de Txingudi ha levantado ampollas entre diversos organismos consultados. Las dudas sobre su impacto real en el sapo corredor y la conectividad ecológica han pesado más que las promesas de fluidez circulatoria del proyecto. La Administración ambiental exige ahora que el proceso pase a evaluación ordinaria en lugar de la simplificada propuesta inicialmente.
El Ayuntamiento de Irun ha sido una de las voces más críticas en el expediente. Considera que el proyecto es incompatible con el planeamiento actual y que no se han explorado alternativas viables. Propone priorizar la ejecución de la Ronda Sur de Irun, argumentando que esta infraestructura sería mucho más eficaz para absorber los 9.000 vehículos diarios que actualmente saturan la GI-636.
La zona elegida para el enlace es un mosaico ambientalmente sensible, hogar de prados de siega, huertas y especies protegidas. El informe subraya que la ocupación directa de terrenos en la Red Natura 2000 y en la zona periférica del humedal de Txingudi es un punto crítico. La propuesta actual fue calificada como una comparativa dicotómica simple que no justifica de forma sólida la necesidad de destruir hábitats naturales.
Las exigencias para continuar son claras. El promotor deberá presentar un estudio de impacto ambiental detallado y exhaustivo. Este nuevo análisis tendrá que contemplar criterios multicriterio que incluyan el tráfico real, los costes, los beneficios y una comparativa real de alternativas.
No se admiten más parches. El nuevo procedimiento deberá tratar con especial cuidado la restauración de las marismas y la permeabilidad para la fauna, evitando la fragmentación innecesaria de este entorno estuarino.
La pelota está ahora en el tejado del Departamento de Infraestructuras Viarias de la Diputación Foral. El proyecto, tal y como estaba concebido, ha quedado bloqueado hasta que se cumplan las nuevas exigencias técnicas y ambientales marcadas por la administración competente.
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