Luz verde al plan urbanístico del entorno de Chillida Leku
Hernani ha dado luz verde definitiva al plan especial que rige el futuro urbanístico de Zabalaga, el entorno que rodea al museo Chillida Leku. Con esta aprobación, se pone orden a casi 96.000 metros cuadrados, detallando qué se puede construir y cómo proteger tanto el caserío principal como el resto de instalaciones. Es la carta de navegación necesaria para que el espacio pueda seguir creciendo sin perder su esencia natural y artística.
Pues ya es oficial: Zabalaga, ese rincón mágico donde la naturaleza y el acero de Chillida se dan la mano, cuenta desde hoy con su hoja de ruta urbana definitiva. El Ayuntamiento de Hernani ha terminado de cocinar el Plan Especial del ámbito LEH.01, el famoso plan que regula qué se puede hacer, dónde y cómo en el entorno del museo más conocido del territorio. Atrás quedan los borradores y las dudas, porque ahora lo que manda es este documento que, sobre una superficie de 95.992 metros cuadrados, lo deja todo atado y bien atado.
Para quien se pregunte qué cambia realmente: prácticamente todo está orientado a la consolidación de lo que ya tenemos. El plan es claro al respecto, se trata de mimar lo existente, desde el caserío Zabalaga, ese edificio que es alma del espacio, hasta el resto de construcciones que salpican la zona, como el pabellón de acceso o la antigua casa del guarda. La idea es que todo lo que se toque, ya sea para ampliar un almacén o para reformar una oficina, pase por el filtro de este documento. Nada de hacer obras a lo loco; aquí cada piedra, cada reja y cada tejado tiene su ficha, su norma y su perfil edificatorio.
Por cierto, los científicos del acero pueden estar tranquilos, el plan confirma que el caserío Zabalaga sigue con su nivel de protección Tipo III, lo que significa que cualquier intervención tendrá que ser técnica y cuidadosa, de esas que parecen cirujanos de la arquitectura. Y ojo, que el documento se pone serio con el tema ambiental. Se hace hincapié en la regata Zabalaga, con sus cinco metros de zona de servidumbre donde no se puede tocar ni un arbusto, y en la obligatoriedad de que todo el despliegue técnico respete el entorno. Incluso las redes de agua, gas o electricidad ya tienen su plano detallado de lo que hay y de lo que se debe mantener.
En cuanto a lo que se puede hacer allí, la cosa se divide en lo obvio: equipamiento cultural para el museo, áreas para talleres, el espacio de picnic que tanto disfrutamos y las oficinas necesarias para gestionar tanta obra de arte. Y sí, aunque parezca mentira, el plan contempla la posibilidad de una vivienda, probablemente para el guarda o alguien que tenga que estar al pie del cañón las 24 horas. Todo ello con un ojo puesto en la carretera GI-2132, que sigue marcando el límite de lo que Hernani puede o no puede hacer.
Para cerrar el café, queda decir que el documento ya es ley urbana en el municipio. Zabalaga Leku SL, como promotor, ya puede ir dando pasos con la seguridad de que tiene el marco legal despejado. Antes de la próxima sobremesa, merece la pena echarle un vistazo a los planos de ocupación si tienes curiosidad por saber dónde termina el museo y dónde empieza el resto del mundo, porque, transparencia mediante, ahí está todo dibujado al milímetro en el boletín. Habrá que seguirle la pista a cómo se ejecutan estas mejoras, pero de momento, la normativa ya está escrita.
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