Leganés y Rivas liquidan sus consorcios urbanísticos
La Comunidad de Madrid asume el control de los bienes tras la disolución de los consorcios de La Fortuna y Rivas. El cierre deja un inventario millonario y cesiones de suelo municipal en el aire.
El proceso de cierre de dos conocidos consorcios urbanísticos de la región llega a su fase definitiva, dejando tras de sí un baile de parcelas y viviendas que vuelven a manos de la administración autonómica. Tras años de actividad, tanto el consorcio de La Fortuna en Leganés como el de Rivas en Rivas-Vaciamadrid han formalizado sus respectivas liquidaciones, un movimiento que clarifica la titularidad de un patrimonio inmobiliario valorado en millones de euros.
Datos clave
- Valor en Leganés
- 3.269.293,13 €
- Cesión en Rivas
- 14 hectáreas al ayuntamiento
- Gestor
- Dirección General de Suelo
En Leganés, el consorcio de La Fortuna ha concluido su andadura repartiendo su haber liquidatorio entre sus socios. La Comunidad de Madrid recibe un lote que incluye parcelas industriales, parcelas para viviendas unifamiliares y varias casas ya construidas. En total, estos bienes se han valorado en 3.269.293,13 euros. La lista es extensa: desde naves industriales en la calle Vizcaya hasta viviendas en las avenidas de María Moliner y Reina Sofía.
Por su parte, el consorcio de Rivas cierra su etapa devolviendo a la Comunidad de Madrid una parcela estratégica en el ámbito del sector Mirador del Sur. Este terreno, que fue transmitido en su día como aportación fiduciaria para su desarrollo, vuelve al patrimonio público autonómico ante la imposibilidad de culminar los planes originales. La operación incluye un compromiso importante: la Comunidad de Madrid segregará 14 hectáreas de este suelo para cederlas gratuitamente al Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, formalizando así el estatus de espacios que ya albergan instalaciones municipales como el Auditorio Miguel Ríos.
Las tareas de liquidación han corrido a cargo de la Dirección General de Suelo, que ahora asume la gestión directa de estos activos. El objetivo es desatascar situaciones que llevaban años encalladas y poner orden en un inventario que, hasta ahora, dependía de estructuras administrativas en fase de extinción.
La limpieza de balances es absoluta. Ambos consorcios pasan página definitivamente.
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