Molina de Segura estrena reglamento para sus salas de estudio
Si estudias en las salas municipales de Molina de Segura, toma nota de las nuevas normas de uso y del sistema de acceso por QR. Reservar sitio y ausentarse tiene límite.
Las salas de estudio municipales de Molina de Segura estrenan nuevas reglas de convivencia. El Ayuntamiento ha aprobado de forma definitiva el reglamento que pone orden en estos espacios, dejando claro qué se puede hacer, qué no y, sobre todo, qué consecuencias tiene olvidar el civismo en una biblioteca de estudio.
Datos clave
- Edad mínima
- 14 años
- Acceso
- Código QR personal mediante App
- Ausencia máxima
- 30 minutos
- Sanciones
- Suspensión de 6 meses a 1 año
El acceso será gratuito pero estará condicionado al uso de un código QR personal e intransferible. Solo podrán inscribirse los mayores de 14 años, y para ello será necesario contar con el sistema de acceso municipal, que requiere estar dado de alta en Cl@ve Pin o Cl@ve permanente. El QR es tu llave y tu responsabilidad: si alguien entra con tu código, tú serás quien responda por lo que ocurra dentro.
El reglamento es detallista con las normas de comportamiento básico. Se acabó el reservar el sitio con la mochila para ir a tomar café durante horas: si abandonas tu puesto más de 30 minutos, este quedará libre para otra persona. Tampoco está permitido introducir comida ni bebidas, a excepción de agua, ni usar dispositivos de vapeo en el interior, siguiendo la normativa antitabaco vigente.
El silencio es el eje central de las instalaciones. El uso del móvil queda restringido a llamadas fuera de la sala y, en el interior, deberá permanecer siempre en modo silencio o vibración. El personal podrá advertir verbalmente ante ruidos o distracciones leves, pero si el comportamiento perturba de manera relevante al resto, la situación escala.
La gravedad de las faltas determina la sanción. Facilitar tu QR a terceros o causar daños intencionados en el mobiliario puede llevar a una suspensión temporal del acceso de hasta seis meses, mientras que las conductas más graves, como manipular los sistemas electrónicos o amenazar a otros usuarios, pueden conllevar hasta un año de veto. La reincidencia en faltas graves o muy graves dentro del mismo año derivará en la expulsión definitiva.
Las cámaras de seguridad serán el juez de paz en caso de conflicto. El Ayuntamiento podrá consultarlas exclusivamente para verificar quién es el responsable de un uso indebido. Antes de aplicar cualquier sanción, el afectado siempre dispondrá de diez días hábiles para presentar alegaciones y defender su versión de los hechos.
La normativa está ya en marcha.
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