Irurtzun lanza su plan de control fiscal para los años 2027 a 2031
El Ayuntamiento de Irurtzun ha aprobado una estrategia de vigilancia tributaria para los próximos cinco años. El plan intensificará el control en sectores como la construcción para detectar posibles irregularidades.
Los contribuyentes de Irurtzun se enfrentan a un nuevo marco de vigilancia fiscal para el próximo lustro. El Ayuntamiento ha aprobado su Plan municipal de control tributario, una hoja de ruta que estará vigente durante los ejercicios de 2027 a 2031 con el fin de atajar el fraude y asegurar que todos los vecinos y empresas aporten lo que les corresponde conforme a su capacidad económica.
Datos clave
- Vigencia
- 2027 a 2031
- Jefe Inspección
- Unai Razkin
- Sectores clave
- Construcción, industria y comercio
El plan no es un documento de consulta pública, sino una herramienta técnica interna reservada. Su objetivo es dirigir los esfuerzos de los departamentos de Gestión e Inspección Tributaria hacia sectores concretos y evitar que el control dependa solo del azar. Para ello, el consistorio ha definido una estrategia que combina el análisis de datos con comprobaciones sobre el terreno.
La lupa municipal se posará con especial atención en el sector inmobiliario y de la construcción. El Ayuntamiento ha detectado que, en muchas promociones de vivienda unifamiliar, se declaran los metros cuadrados construidos pero se omiten las parcelas anejas, lo que provoca una pérdida de ingresos en el impuesto de actividades económicas. Las visitas a las obras en ejecución y el cruce de datos con el Registro de la Propiedad serán las vías para regularizar estas situaciones.
Las empresas de fabricación y los grandes comercios también entran en el punto de mira. En el caso de las fábricas, el control se centrará en el incremento de la potencia instalada y las modificaciones en maquinaria que, a menudo, no se reflejan en la licencia de apertura. Respecto al comercio, se vigilarán especialmente los locales de más de 100 metros cuadrados para verificar que tributan correctamente según su superficie real.
El despliegue de este plan implica cambios en la estructura de mando. El alcalde, Unai Razkin, asumirá directamente el cargo de Jefe de Inspección, mientras que el interventor municipal actuará como inspector actuario. Ambos contarán con el auxilio de otros servicios municipales para acceder a licencias de obras, expedientes de actividades nocivas y datos catastrales.
La estrategia se completa con una base territorial, priorizando el control en los sectores industriales y en zonas diseminadas donde el Ayuntamiento sospecha que pueden existir actividades sin la preceptiva licencia de apertura. El fin último es verificar que los negocios cumplan con las condiciones de seguridad y salubridad exigidas.
El consistorio justifica este esfuerzo en la necesidad de optimizar unos recursos materiales y humanos que, por naturaleza, son limitados. La intención es racionalizar el trabajo del departamento, dedicando el esfuerzo investigador a las áreas donde la probabilidad de fraude y el impacto en las arcas locales sean mayores.
Cada actuación será proporcional a la realidad fiscal y a la capacidad del municipio. La regularización, además de incrementar la recaudación inmediata, busca consolidar una base de ingresos ordinarios más sólida para el futuro de Irurtzun.
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