Irún renueva la calle Esteban Pérez de Yerobi para evitar inundaciones
El Gobierno Vasco autoriza el plan especial para construir un tanque de tormentas bajo rasante en el canal Dunboa. El proyecto debe cumplir estrictos niveles de ruido.
Irún va a renovar el subsuelo de la calle Esteban Pérez de Yerobi para poner freno a las inundaciones recurrentes de la cuenca Uranzu-Uztapide-Nafarroa. El Gobierno Vasco ha dado luz verde ambiental al plan especial necesario para ejecutar una obra técnica que, aunque necesaria, alterará el paisaje urbano y las rutinas de la zona durante su ejecución.
Datos clave
- Finalidad
- Tanque de tormentas contra inundaciones
- Ámbito
- 2.021 m2 en la calle Esteban Pérez de Yerobi
- Protección
- Medidas acústicas en fachadas y caseta
- Vigencia
- 4 años para aprobar el plan
El proyecto estrella es la construcción de un tanque de tormentas bajo rasante, acompañado de una caseta sobre el suelo para los servicios auxiliares. Esta infraestructura ocupará una superficie de 2.021 metros cuadrados, una zona que hoy está completamente antropizada y carece de vegetación significativa.
La ubicación elegida es la margen derecha del canal Dunboa, tras descartar otras dos alternativas que resultaban menos eficientes desde el punto de vista hidráulico o que implicaban mayores molestias vecinales. El plan definitivo busca minimizar el impacto en la movilidad peatonal y ciclista, además de compensar la pérdida de plazas de aparcamiento con nuevas zonas para bicicletas y motos.
El informe ambiental advierte de que el ruido será el principal foco de molestias. Las pruebas acústicas indican que, en situaciones de lluvia intensa y funcionamiento continuo de 24 horas, se superarían los límites legales vigentes. Por ello, el proyecto obliga a instalar medidas correctas específicas, como aislamiento acústico reforzado en paredes, techos, puertas y rejillas de ventilación de la caseta auxiliar.
El patrimonio arqueológico también está bajo vigilancia. Al encontrarse el ámbito dentro de la Zona Arqueológica de Marismas, el constructor deberá informar al Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa antes de iniciar cualquier movimiento de tierras. Cualquier hallazgo fortuito obligará a suspender las obras inmediatamente.
La gestión de los residuos de obra está estrictamente pautada: prohibido mezclar tipologías, prohibido quemar nada y obligación de gestionar los aceites usados mediante un gestor autorizado. Los camiones deberán entrar y salir por viales limpios, con las cargas cubiertas para evitar que el polvo se convierta en una queja más para los residentes.
La vigencia de este informe ambiental es de cuatro años. Si para entonces no se ha aprobado el plan especial de forma definitiva, el permiso caducará y habrá que empezar el papeleo desde el principio. El plan se pone en marcha.
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