Álava hace obligatorio el control de la rinotraqueítis bovina (IBR)
La Diputación Foral impone la obligatoriedad del programa contra la IBR en todo el territorio para unificar la sanidad ganadera. Todas las explotaciones deben someterse a las pruebas antes de fin de año.
La sanidad animal en Álava da un paso definitivo. Hasta ahora, el programa de control frente a la rinotraqueítis infecciosa bovina, conocida popularmente como IBR, funcionaba bajo un esquema voluntario que seguían 181 explotaciones, lo que representaba un 52 por ciento del censo bovino alavés. Ese modelo de adhesión libre se acaba con el nuevo decreto foral publicado esta semana.
Datos clave
- Plazo solicitud
- Hasta el 31 de diciembre de 2026
- Qué hacer
- Realizar pruebas de IBR en explotaciones
- Laboratorio oficial
- Laboratorio Pecuario de Eskalmendi
- Ámbito
- Todas las explotaciones de Álava
El virus, que causa problemas respiratorios y reproductivos en el ganado, supone una amenaza constante para la rentabilidad de las explotaciones y las posibilidades de exportación. La Diputación Foral justifica la medida en el riesgo sanitario que implica que el ganado saneado conviva en los montes comunales con animales de explotaciones no sometidas a control. Al haber establecido ya la obligatoriedad tanto en Bizkaia como en Gipuzkoa, Álava cierra el círculo para unificar la situación en Euskadi.
La norma no deja margen de espera. Todas las explotaciones que aún no cuentan con calificación sanitaria frente a la IBR deberán someterse a las pruebas de diagnóstico obligatorias antes del fin de año.
El calendario es claro.
El 31 de diciembre de 2026 marca el límite.
Para ejecutar este control, cada explotación ganadera deberá designar a un veterinario habilitado por la Diputación. Será este profesional quien asuma la responsabilidad técnica de las vacunaciones, los controles y el seguimiento necesario para obtener la calificación oficial, que quedará anotada en el Registro General de Explotaciones Ganaderas.
La Diputación Foral de Álava asumirá la ejecución del programa, apoyándose en el Laboratorio Pecuario de Eskalmendi como centro oficial de referencia. El decreto abre la puerta a reconocer resultados procedentes de laboratorios de otros territorios, facilitando la operatividad en los casos de pastos compartidos.
El incumplimiento de estas obligaciones no será inocuo. Se aplicará el régimen sancionador previsto en la ley estatal de sanidad animal, sin perjuicio de las posibles responsabilidades civiles o penales. La Diputación financiará las actuaciones según la disponibilidad presupuestaria anual de su departamento de agricultura.
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