Adiós a los colores estridentes: Santa Eugènia estrena carta de colores
Si vas a pintar tu casa o cambiar las ventanas, el Ayuntamiento ha marcado los colores autorizados. La ordenanza busca la armonía visual según la zona del pueblo.
Si tienes pensado pintar la fachada de tu casa o cambiar la carpintería de las ventanas en Santa Eugènia de Berga, será mejor que eches un vistazo a la nueva carta de colores del municipio. El Ayuntamiento ha aprobado definitivamente la ordenanza que regula el aspecto exterior de los edificios, con el objetivo de evitar colores estridentes que desentonen en el paisaje urbano.
Datos clave
- Objetivo
- Regular colores y acabados de fachadas
- Ámbito
- Todo el municipio de Santa Eugènia
- Qué justificar
- Composición, materiales y color
- Exigencia
- Validación técnica previa in situ
La normativa ya es oficial. Tras el periodo de exposición pública sin recibir reclamaciones, el texto entra en vigor con sus directrices claras para cada zona del pueblo.
El municipio se divide ahora en cinco áreas específicas con sus propias exigencias cromáticas. En el casco histórico, el abanico de tonos se ciñe a la gama de los terrosos y cálidos, como el color vainilla o el salmón, priorizando materiales tradicionales. En cambio, en zonas como el Pla Parcial El Català o el polígono industrial, la paleta vira hacia los grises y los verdes grisosos.
Para cualquier obra nueva, reforma o incluso un simple repintado, deberás justificar tu elección en la solicitud de licencia o en la comunicación previa que presentes al Ayuntamiento. La propuesta debe incluir muestras físicas o las referencias técnicas de los colores elegidos, utilizando los sistemas RAL, HEX o RGB para que los servicios técnicos municipales puedan validarla.
Las casas ya construidas deberán adaptarse a estas reglas cuando realicen obras, aunque se contempla una excepción si el cambio supone un perjuicio económico grave para el propietario. Los técnicos valorarán cada caso particular.
El criterio es el mismo para todo el término municipal. La norma busca la integración y la uniformidad, prohibiendo acabados brillantes o metalizados que rompan la coherencia estética del edificio.
No vale improvisar. La ordenanza exige que, antes de aplicar cualquier tono, se realicen pruebas in situ para confirmar que el resultado final encaja con el entorno.
Si tu vivienda está en la zona de la Creu del Cim, el aspecto exterior debe mantener la obra vista cerámica de color natural. Para el resto del núcleo urbano, las posibilidades se amplían siempre que evites los colores vivos.
Todo está regulado. La coherencia visual es la prioridad.
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