Vilanova i la Geltrú renueva las reglas para nombrar sus calles
El Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú aprueba el nuevo reglamento del Nomenclátor, que prioriza la toponimia local y busca reparar el desequilibrio histórico de género en el callejero.
Vilanova i la Geltrú va a cambiar la forma en la que pone nombre a sus calles, plazas y edificios públicos. El Pleno municipal ha aprobado de manera inicial un nuevo reglamento para la Comisión del Nomenclátor, un texto que busca modernizar criterios obsoletos y corregir una deuda histórica con la presencia femenina en el callejero. Las placas de la ciudad hablan de su gente, pero durante demasiado tiempo han callado a la mitad de su historia.
Datos clave
- Plazo de alegaciones
- 30 días hábiles
- Objetivo
- Visualizar la contribución femenina
- Estructura nombres
- 3 mujeres, 1 hombre, 1 toponimia
- Consulta
- Servicios Jurídicos y de Urbanismo
La norma actual, que data de 2015, se queda pequeña ante los retos de una ciudad que crece y cambia. El nuevo texto, que ahora se somete a un periodo de información pública de 30 días hábiles, establece un sistema de puntuación para los nombres propuestos. Se priorizará la toponimia local, la historia de la zona y, muy especialmente, la visibilidad de las mujeres relevantes en ámbitos científicos, culturales o sociales.
La nueva estructura de asignación será rigurosa: tres nombres de mujer, un nombre de hombre y un nombre relacionado con la toponimia local o un hecho social o cultural. Se intenta así compensar un desequilibrio histórico donde, cuando el callejero recordaba a una mujer, solía estar vinculado mayoritariamente al santoral católico.
El reglamento introduce además cambios en la composición de la Comisión. Ahora, el personal técnico municipal participará con voz pero sin voto, y se abre la puerta a que expertos independientes con conocimientos contrastados en toponimia o patrimonio histórico se sumen a las deliberaciones, previa aprobación de la Junta de Portaveus.
Para evitar errores del pasado, se prohíbe el uso de siglas para denominar espacios y se limita el uso de nombres de personas en vida, salvo en casos excepcionales de hijos predilectos o adoptivos. Deberán pasar al menos cinco años desde el fallecimiento de alguien para que su nombre pueda figurar en una placa, garantizando así una valoración más sosegada.
El texto incluye una disposición para casos de duplicidad: si un nombre ya existe en una tipología de vía, se buscará una distinta para el nuevo. Se trata de evitar confusiones en los servicios de correos y registros. El reglamento está ahora a disposición de cualquier persona interesada en los servicios jurídicos y administrativos de Urbanismo, en la plaza de la Vila.
Cualquier vecino o entidad podrá presentar alegaciones durante el plazo de treinta días que se abre con esta publicación. La norma es clara: el callejero no es solo un mapa, es la memoria viva de Vilanova i la Geltrú.
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