Elorrio concreta las reglas para urbanizar el ámbito A-3.2 Montorra
El Ayuntamiento de Elorrio publica las normas urbanísticas que marcan el final de varias edificaciones en Montorra. El documento detalla los metros construibles y las restricciones de diseño para este ámbito.
El área de Montorra en Elorrio empieza a despejar su futuro urbanístico. Tres años después del acuerdo plenario inicial, el Ayuntamiento ha publicado finalmente las normas que regirán el desarrollo del ámbito A-3.2, un plan especial que pone negro sobre blanco cómo se transformará esta zona clave del municipio.
Datos clave
- Edificabilidad
- 7.720 m2 vivienda libre, 3.500 m2 tasada, 3.780 m2 social
- Uso terciario
- 2.140 m2
- Garajes
- Máximo 7.500 m2 en 2 plantas bajo rasante
- Normas diseño
- Vuelos balcones máx. 40% fachada; cierres parcela máx. 2 m
La normativa detalla qué se puede construir, cómo debe hacerse y, sobre todo, qué elementos deben desaparecer. El plan marca el fin de la vida útil para varias estructuras industriales y residenciales que hoy impiden la correcta ejecución del proyecto. Entre las construcciones que el documento declara fuera de ordenación figuran el pabellón industrial de la calle Montorra 16, la edificación residencial de la calle Buzkantz 1 y diversas construcciones auxiliares en los números 2 y 4 de la calle Montorra. La lista de desapariciones también alcanza a las viviendas de los números 18 y 18-002 de Montorra, y al almacén municipal situado detrás del propio Ayuntamiento.
El plan define un reparto de edificabilidad máxima sobre rasante que reserva 7.720 metros cuadrados para vivienda libre, 3.500 para vivienda tasada y 3.780 para vivienda social. Además, se habilitan 2.140 metros cuadrados para uso terciario y se autorizan dos plantas bajo rasante para garajes, con un tope de 7.500 metros cuadrados. Todo este despliegue constructivo queda bajo el paraguas de un marco normativo estricto que, dada la ubicación, obliga a integrar medidas específicas contra el riesgo de inundación y a respetar las servidumbres aeronáuticas de los aeropuertos de Bilbao y Vitoria.
No habrá carta blanca para la estética. Los nuevos edificios deberán cumplir reglas precisas sobre alturas, vuelos, toldos y cerramientos. Por ejemplo, los vuelos de balcones no podrán ocupar más del 40 por ciento de la fachada y deberán ser predominantemente ligeros y acristalados. Asimismo, los cierres de parcela deberán evitar el amurallamiento, con una altura máxima de 2 metros y una parte maciza que no supere los 1,20 metros.
La sostenibilidad no es un añadido. Los futuros proyectos de urbanización deberán incorporar sistemas de drenaje sostenible, minimizar la afección a la vegetación autóctona durante las obras y proteger el patrimonio arqueológico cercano, como el entorno del Molino Ganondo. Se prohíbe explícitamente el uso de especies invasoras como la Fallopia japónica.
Los promotores y propietarios de estas parcelas deberán gestionar la ejecución a través de los proyectos de reparcelación y urbanización correspondientes. Si la obra afecta a las riberas, la Agencia Vasca del Agua tiene la última palabra. La conexión a la red de aguas residuales deberá terminar, obligatoriamente, en la depuradora de San Agustín. El Ayuntamiento vigilará que cada nuevo diseño garantice la seguridad ciudadana evitando puntos ciegos o recovecos.
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