El plan Castellar Golf aprueba su ordenación definitiva
El Ayuntamiento de Castellar de la Frontera aprueba el plan Castellar Golf, que incluye un hotel de 150 plazas, apartamentos y la creación de al menos 323 plazas de aparcamiento público subterráneo.
El municipio de Castellar de la Frontera tiene ya luz verde para transformar su sector turístico con el nuevo Plan Parcial Castellar Golf. El Pleno del Ayuntamiento ha dado carpetazo al proceso administrativo tras la aprobación definitiva del documento el pasado 1 de julio, marcando el camino para lo que promete ser un núcleo de actividad hotelera y residencial en el entorno del sector SUS-TH.
Datos clave
- Hotel
- 150 plazas, categoría mínima 4 estrellas
- Aparcamiento
- Mínimo 323 plazas subterráneas
- Apartamentos
- Hasta 100 unidades turísticas
- Edificabilidad
- Máximo 23.400 metros cuadrados de techo
- Fecha aprobación
- 1 de julio
El plan apuesta por un modelo dual: un gran complejo hotelero de categoría mínima de cuatro estrellas, con 150 habitaciones, y una zona residencial de lujo que admite hasta 100 apartamentos turísticos. La edificabilidad para este sector hotelero se fija en un máximo de 23.400 metros cuadrados de techo, repartidos entre las instalaciones hoteleras propiamente dichas y las unidades de alojamiento turístico.
La normativa es clara sobre el impacto visual: se prohíbe explícitamente edificar en las cotas más altas del terreno para proteger la imagen del Castillo y la cuenca del Hozgarganta desde la carretera A-2100. El diseño deberá recurrir a elementos de arquitectura mediterránea, con una clara orientación hacia la eficiencia energética y el uso de energías renovables.
Bajo la superficie, el proyecto esconde una infraestructura necesaria: el diseño debe contemplar al menos 323 plazas de aparcamiento público situadas bajo las parcelas destinadas a equipamiento comercial y deportivo. Esta dotación busca absorber el flujo de vehículos en una zona que, según el plan, contará con servicios comerciales, docentes y sociales repartidos en parcelas específicas.
El desarrollo no será inmediato, pues los promotores tienen por delante una serie de deberes ambientales estrictos. Antes de mover un gramo de tierra, será obligatorio acreditar la capacidad de abastecimiento de agua y la disponibilidad de recursos para el campo de golf, además de realizar una prospección arqueológica superficial para asegurar que el patrimonio histórico permanece intacto.
La urbanización no podrá empezar sin un estudio acústico que mitigue el impacto del tráfico de la carretera A-2100. Los promotores también deberán constituir una Entidad Urbanística de Conservación cuando las obras sean recibidas por el Ayuntamiento, delegando en los propietarios el mantenimiento futuro de las calles, jardines y servicios públicos.
Se impone el ahorro de agua. El proyecto obligará a instalar sistemas de bajo consumo en grifería y duchas, además de utilizar vegetación autóctona de secano para las zonas ajardinadas. La normativa exige que el 15 por ciento de la superficie edificable turística se destine a usos comerciales compatibles, permitiendo así que el sector no sea solo un lugar donde dormir, sino un punto de servicios.
El futuro de Castellar Golf está sobre la mesa.
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