Santa Cruz de Tenerife y el Cabildo acuerdan el futuro de la Refinería
Gobierno de Canarias, Cabildo y Ayuntamiento sellan el convenio para transformar los suelos de la antigua refinería en Santa Cruz. La hoja de ruta suma 650.000 euros para recuperar medio millón de metros cuadrados.
El suelo que durante casi un siglo ha marcado el paisaje industrial de Santa Cruz de Tenerife está a punto de cambiar de piel. Tras el cese definitivo de la actividad de refino, el Gobierno de Canarias, el Cabildo Insular de Tenerife y el Ayuntamiento de la capital han sellado un convenio para orquestar una transformación largamente deseada: convertir más de 500.000 metros cuadrados de terreno industrial en una nueva zona de expansión urbana para la ciudad.
Datos clave
- Importe
- 650.000 €
- Superficie
- 500.000 metros cuadrados
- Vigencia
- 4 años, prorrogables por otros 4
- Financiación
- 325.000 € por Cabildo y Ayuntamiento
El acuerdo, que formaliza la colaboración entre las tres administraciones, tiene como objetivo principal la suspensión de los instrumentos de planeamiento que actualmente mantienen el uso industrial en este emplazamiento. El fin último es redactar un documento único que permita integrar estos terrenos, hoy aislados, en la malla urbana de Santa Cruz y alinearlos con los objetivos del Plan Santa Cruz Verde 2030.
La financiación del proyecto, que asciende a 650.000 euros, se reparte a partes iguales entre el Cabildo y el Ayuntamiento. Cada administración aportará 325.000 euros para sufragar los trabajos de redacción y las tareas de estudio necesarias para esta compleja reconversión territorial.
Para garantizar que el proceso siga su curso, el convenio establece la creación de una comisión de seguimiento paritaria. Este órgano, formado por representantes de las tres instituciones firmantes, supervisará que los compromisos adquiridos se cumplan y servirá de espacio para resolver cualquier controversia que pueda surgir durante la ejecución de los trabajos.
La vigencia del convenio se extiende por un plazo de cuatro años, prorrogables por otros cuatro mediante una adenda firmada por todas las partes. El acuerdo entrará en fase de extinción automática una vez se apruebe definitivamente el nuevo planeamiento que defina el futuro uso de estos terrenos.
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