Granja Luis Baeza en Vallelado adapta sus instalaciones al medio ambiente
La explotación porcina Granja Luis Baeza, situada en Vallelado, recibe la autorización ambiental revisada. El documento detalla las nuevas exigencias de bioseguridad, energía y gestión de purines para los próximos años.
Granja Luis Baeza, en el término municipal de Vallelado, acaba de recibir el visto bueno oficial para su actualización operativa. La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha formalizado la revisión de su autorización ambiental, un paso necesario para adaptar su actividad a las últimas exigencias europeas sobre mejores técnicas disponibles en la cría intensiva de porcino.
Datos clave
- Plazo de inicio
- 6 meses desde notificación
- Capacidad
- 565,88 UGM
- Ubicación
- Polígono 3, parcelas 22, 23 y 25
- Novedades técnicas
- Fotovoltaica y separador purines
La granja, conocida como Granja Luis Baeza Fraile II-Las Salsas, mantiene una capacidad productiva que abarca 828 cerdas con lechones, 201 cerdas de reposición, 1.735 plazas para lechones, 2.462 para cebo y 2 verracos. Esta resolución no solo ratifica su capacidad, sino que integra una modificación no sustancial, la segunda de su expediente, que formaliza mejoras operativas ya comunicadas por la empresa.
Entre las adaptaciones obligadas destacan la redistribución interna de las cinco naves actuales y la construcción de un nuevo edificio de aseos y vestuarios de 60 metros cuadrados. Estos cambios persiguen garantizar un flujo continuo y evitar cruces entre zonas limpias y sucias, reforzando así la bioseguridad.
La modernización incluye una apuesta por el autoconsumo energético. Se han instalado dos sistemas fotovoltaicos: uno en la cubierta de la nave de cebo y otro sobre suelo en la parcela 23, sumando una potencia instalada de 94 kilovatios.
La gestión de purines también se transforma. La granja incorpora un separador sólido-líquido con capacidad para 20.000 litros por hora y un nuevo estercolero cubierto de 109 metros cuadrados para almacenar la fracción sólida. La impermeabilización de estas instalaciones es ahora un requisito estricto bajo la nueva normativa.
Las exigencias ambientales impuestas son claras: el titular deberá iniciar la actividad conforme a estas prescripciones en un plazo máximo de seis meses. La vigilancia, a cargo de la Delegación Territorial en Segovia, será constante para asegurar que no se produzcan afecciones no previstas en el entorno.
Los registros de purines, las muestras de agua de los tres piezómetros de control y la gestión de residuos deberán estar siempre disponibles para inspección. La empresa ya cuenta con su inscripción como pequeña productora de residuos peligrosos.
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